Empanadas a las orillas del Támesis

28 Feb 2014

Crónicas de viaje: Londres 2014, día 6

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This is Great Britain vineta“Born in Buenos Aires, baked in Borough Market”: horneada aquí, la empanada criolla es el último furor en Londres. Por lo menos, en las manzanas que conforman el mercado más antiguo de la ciudad (¡fue fundado en el año 1014!), donde el puestito Porteña se propone seducir a los apurados londinenses con masa, repulgue y carne picada. En el sudeste de la ciudad, cerca de la Tate Modern y el Teatro del Globo, el Borough Market tiene más de 150 puestos que abren todos los días, con frutas, verduras, flores o comidas “étnicas”, como nuestras empanadas: es uno de los mejores lugares para visitar y confirmar el éxtasis gourmet que envuelve a Londres y que, después de siglos de conformarse con su menú típico de fish and chips, se abre como la nueva capital gastronómica europea. Hay de todo y para todos. Y como en una escena de El diario de Bridget Jones o de Harry Potter y el prisionero de Azkaban, que se filmaron en estas callejuelas entregadas al placer dionisíaco, también se puede tomar el mejor café de la ciudad y entregarse a la contemplación del Támesis que, en su lento discurrir, trae el recuerdo de esta misma ciudad hace mil años.

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Breaking news: un espresso en el #guardiancoffee

27 Feb 2014

Crónicas de viaje: Londres 2014, día 5

Guardian Coffee

This is Great Britain vineta“El #guardiancoffee es un espacio pop up experimental que abre el periodismo del Guardian a la vida. Mezclando reportajes, debates, nuevas tecnologías y una gran degustación de café, es un lugar para trabajar, conocerse y conectar”: impreso con letras negras sobre la pared blanca, el texto tiene la contundencia de una carta fundacional. En el barrio de Shoreditch, muy cerca de la Redacción y donde los hipsters comparten tardes con inmigrantes hindúes y paquistaníes, la cafetería abrió como uno más de los locales del Boxpark, una serie de containers reconvertidos en negocios destinados a durar… lo que dure la moda. Hace unos meses, este Sommelier de café celebraba la inauguración del #guardiancoffee con estas palabras: “El nombre elegido despeja todas las dudas sobre la relación del proyecto con las redes sociales, en una época en la que muchos lectores dejaron de comprar el diario en papel (algunos clientes de la cafetería contaron en Twitter que hay iPads integrados en las mesas, sin ningún periódico “real” a la vista)”. Esto se develó no del todo cierto: hay diarios en papel, que conviven con las tabletas. Como en la vida real. Y el café es provisto por Nude Espresso, con un ristretto tan potente y concentrado como una noticia de último momento.

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El café se bebe y se lee

26 Feb 2014

Independent Coffee Book

Crónicas de viaje: Londres 2014, día 4

This is Great Britain vinetaAhí donde la tradición del té a las cinco de la tarde sea tan inglesa como la Reina, el café es el nuevo príncipe consorte. El diagnóstico de los últimos años es contundente: Londres se convirtió en un polo gastronómico de referencia en Europa. Y el oro negro es la bebida oficial de los londinenses modernos: tanto que, a falta de una, la ciudad publica dos guías de cafeterías. El Independent Coffee Book es un librito que ya va por su segunda edición y que, en 152 páginas y con un diseño elegante, se propone como “una celebración del café, comprimida en reseñas profundas, listas de bares, artículos de expertos, guías de variedades e información histórica”. Ideal para la cartera de la dama o el bolsillo del caballero, el libro remarca el concepto de “independiente” de las cafeterías que reseña: Starbucks o Costa se quedan afuera. Y en las últimas páginas, el lector voluntarioso podrá encontrar la historia del café en Londres o el glosario del barista. El otro libro superventas es The London Coffee Guide, la edición inglesa de la guía neoyorquina, que se publica desde el año 2011. Autocalificada como “definitiva”, indaga en lo profundo de las orillas del Támesis: desde los recién llegados que marcan un nuevo límite hasta las “gemas ocultas”, una exploración de lo mejor de “floreciente cultura del café” en Londres.

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Monocle Café: el sitio de los mediaholics

25 Feb 2014

Monocle Café

Crónicas de viaje: Londres 2014, día 3

This is Great Britain vinetaEs una de las revistas más adoradas del mundo y uno que es mediaholic no puede menos que hacerle reverencias: Monocle, la genial creación del periodista canadiense Tyler Brulé, se publica todos los meses desde Londres con su ambicioso rango temático: el mundo. Y en Marylebone, la zona donde tiene su Redacción, abrió su cafetería, lo cual sugiere que el espresso es la bebida de los periodistas y de los hipsters. En una pequeña calle del barrio más elegante pero aun así descontracturado de Londres, el Monocle Café deslumbra con sus escasos metros cuadrados que provocan la misma fascinación que el papel obra de las páginas de la revista. La cafetera La Marzoco recibe a los huéspedes en el segundo bar inaugurado por Monocle después de su tienda en Tokio. “Es un lugar para la reunión matutina de café, para un almuerzo demorado con los diarios el fin de semana o para un prosecco después de la oficina”: así lo presentan y, aunque está abierto para todos, los suscriptores de la revista en papel tienen beneficios: conexión wi-fi y el sótano como sala de reuniones. La banda de sonido le corresponde a la radio Monocle 24; los muebles y el diseño son del estudio de arquitectos japoneses Edo Design; y el café es de la marca neocelandesa Allpress, que se tuesta todos los días en Londres y confirma que el aroma es a este espresso lo mismo que la flauta a Hamelin: un instrumento encantador.

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Éste es el mejor café de Londres

24 Feb 2014

Monmouth

Crónicas de viaje: Londres 2014, día 2

This is Great Britain vineta“Tenemos tres nuevos cafés que entran la semana que viene”: la novedad es lo que más se aprecia en la ciudad donde se vive según las tradiciones. Los tres nuevos cafés tan mentados (Feijom, de Brasil, Sedie Konga, de Etiopía, y San José, de Colombia) se anuncian en la carta y son las nuevas variedades de origen de Monmouth Coffee Company. Y Monmouth es la mejor cafetería de Londres. Lo digo yo y lo dicen los expertos locales, como el sommelier eximio Phil Crozier, que no duda en enviarme hacia allá cuando le pido referencias de lo más exigentes. En el Borough Market, a pasos nomás del río Támesis, la cafetería invita desde la esquina con una gran mesa comunal donde el aroma del pan en su masa madre se combina con el espresso. Los dueños empezaron a tostar y vender café en 1978, en un viejo local de Covent Garden, y desde entonces fueron pioneros en modelar el gusto inglés por los cafés de origen cuando nadie hablaba (¡ni tomaba!) nada de ellos. Hoy tuestan el grano que compran directamente a pequeñas fincas y cooperativas de todas las regiones cafeteras del mundo. Así, Londres se confirma como el puerto de llegada para lo más exótico del café gourmet, que se sirve en cafeterías de culto como Monmouth, con el espresso como quintaesencia y otros métodos manuales de preparación como fetiches: el sifón, la Aeropress o el simple colado en filtro para apreciar las notas y los aromas. Entre los jóvenes modernos de Londres, como en Nueva York o en Melbourne, el café es una institución sagrada: ahí donde el té de las cinco se tome con pompa y circunstancia, el café se bebe de un tirón. Pura gratificación instantánea.

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La ciudad donde se inventó el brunch

23 Feb 2014

London Eye

Crónicas de viaje: Londres 2014, día 1

This is Great Britain vineta“¿Un desayuno inglés, sir?”: la pregunta se me hace con toda la flema británica y la respuesta es inequívoca: “Yes, please”. El huevo revuelto, la papa asada, la salchicha crujiente y el tomate caliente consagran mi primera colación en Londres, junto con un tazón de café negro. Estoy aquí para celebrar las 250 emisiones del programa Brunch, justo en la ciudad donde se inventó el desayuno-almuerzo: si la comida matutina se estableció como hábito recién en la Edad Media (los romanos no conocían el desayuno), el brunch se creó en la capital del antiguo imperio británico a fines del siglo XIX. Y ahí donde se diga que somos “mediaholics”, por el placer de leer diarios y revistas impresos mientras nos entregamos al remoloneo de los domingos al mediodía, es un gran acto de justicia que el brunch haya sido inventado por un periodista. En 1895, el buen señor inglés Guy Beringer escribió una columna para la revista Hunter’s Weekly donde exigía la creación de una nueva categoría de comida dominguera que aportara alivio a los que habían salido el sábado a la noche y, por dormilones, se perdían el desayuno pero no podían aguantar hasta el almuerzo. Fue aún más lejos: propuso el neologismo “brunch” como la contracción del “breakfast” con el “lunch”. Al año siguiente, la revista Punch (¡todo en verso!) publicó que “el brunch es lo que está más a la moda por estos días”. Aunque la idea es británica, el boom después fue yanqui, en tanto Londres y Nueva York sean tan parecidas y tan diferentes: establecido como hábito en Inglaterra, se convirtió en furor en los Estados Unidos, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, donde el escepticismo generalizado hizo que los parroquianos abandonaran las misas y se entregaran al ocio matutino dominguero. Muchos años más tarde, el celebérrimo Smithsonian incluyó al brunch entre las costumbres que marcan la idiosincracia de esta época y, mientras se estudia en museos y universidades, en Londres se disfruta con huevos revueltos y panceta, café y Bloody Mary, y en Buenos Aires, con la radio como banda de sonido y la voluntad de alargar el momento más lindo de la semana: ¡que sea eterno mientras dure!

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