El café, un abrigo para el que pasa frío

11 Jun 2018
En Nápoles, Buenos Aires o Nueva York, un café pendiente.

Un parroquiano toma un café en un bar, pero paga dos. El café que queda pago es un “café pendiente”. El dueño lleva la cuenta y cuando llega hasta la puerta una persona muy pobre, que se asoma y hace tímida la pregunta (“¿le queda algún café pendiente?”), se le sirve y así todo el día. Si es cierto que cualquier hombre merece sentirse señor por un rato, y en ese señorío se incluye tomar un café y hojear un diario aunque no pueda pagarlos, el del café pendiente es un gesto simple y revolucionario para esta época egoísta porque depende de sólo una cosa: la amabilidad de un extraño. La idea nació hace más de un siglo en el sur de Italia, donde se conoce como caffè sospeso, y así se llama el documental que acaba de estrenarse en Netflix: un viaje entre Nápoles, Buenos Aires y Nueva York, tres ciudades en las que se repite un saber popular que, para mí, es una filosofía de vida: “Un café puede alegrar a la gente”.

Probablemente, la alegría sea condición para la vida: leí la frase, cómo no, en un café. Hay varios acá que promueven la práctica del café pendiente con el único propósito de brindar un momento alegre, aunque sea fugaz como un ristretto, a personas sin dinero. En Caffè Sospeso, la película de Fulvio Iannucci y Roly Santos, se puede ver a Giancarlo, un joven rumano que aprende los rudimentos del barismo en Nápoles; a Glodier, un mozo de día que es transformista en las noches de Buenos Aires; y a Elisabeth, una vendedora de granos que busca perpetuar la memoria de sus antepasados italianos en Nueva York. Manchados por la pasión cafetera, a todos los une una sospecha y una certeza: que cada vez hay más gente que necesita el abrigo prestado de una infusión para sacarse el frío y que la solidaridad a favor de un desconocido puede provocar un buen efecto mariposa.

“En Nápoles se socializa compartiendo un café”, dice un parroquiano y, cosa rara, nadie le discute. A principios del siglo XX era común que alguien próspero pagara dos cafés aunque tomara uno, como auxilio para aquel que tenía los bolsillos flacos. Cien años después, el fenómeno se recuperó del olvido en otro contexto: como protesta contra el recorte de los presupuestos culturales. Los directores de siete festivales de cine napolitanos exhibieron películas en las plazas y alentaron al público a darle un nuevo sentido al verbo de estos tiempos: compartir. “Igual que un café que se sirve gratis, nosotros ofrecemos cultura sin pedir nada a cambio. Es un sistema de protesta”, dijeron entonces. Como las buenas ideas no saben de pasaportes ni visados, el café pendiente se extendió a todas las ciudades donde haya samaritanos que quieran contribuir a una cadena de favores.

El caffè sospeso se sirve sin distinciones ni remilgos: en el acto de ofrecerle una taza caliente a alguien que pasa frío se filtra lo mínimo que uno puede hacer por el otro. En Nápoles, en Buenos Aires o en Nueva York, el scugnizzo, el sin techo o el homeless encontrarán una cierta noción de hogar ahí donde le ofrezcan un café: para alguien que no tiene nada no hay cosa más reconfortante que acariciar el sueño de la taza propia.

Encontrá más notas similares en
Historia del café

Una oferta que no podría rechazar

18 Dic 2017

¿Existe algo más italiano que un ristretto? Sí, la mafia. El mundo del café está convulsionado por la llegada de un nuevo protagonista. Maria Concetta Riina, una de los cuatro hijos del recientemente desaparecido jefe de Cosa Nostra, Totò Riina, anunció la apertura de una tienda online de productos alimentarios que llevará el nombre de su padre. “Benevenuti su Zù Totò” (“bienvenidos a tío Totò”) es la primera frase que aparece en la página web de la tienda online que se dedicará a vender café… con el típico gusto siciliano. La hija del mafioso y su marido, Antonino Caivarello, actualmente en arresto domiciliario por fraude, empezarán a comercializar cápsulas de café. Según la hija del capo, “el león está herido pero no muerto. Pronto se levantará y continuará luchando como ha hecho siempre. Siempre”.

Tags
Encontrá más notas similares en
Business Class

El suicidio de la napolitana

22 Mar 2016

Starbucks, taza Italia

“Cada vez que un italiano tome café en Starbucks, una cafetera se suicidará”: ésta fue la lapidaria conclusión del periodista Dany Mitzman ante la confirmación del rumor: el año que viene, Starbucks llegará a Italia. En el sitio de la BBC, el periodista afirma que si en Italia “el vino es la bebida nacional, el café es la puntuación del día: la coma, a media mañana; el punto, al final de una comida”. La cosa es que Starbucks tiene 23.768 locales en el mundo, de los cuales 2.705 están en Europa pero ninguno en Italia, a pesar de que fue el país que inspiró la expansión de la cadena. Pero ahora se atreve a pisar suelo milanés, inaugurando una sucursal a principios de 2017. ¿Tendrá éxito? El veredicto de la BBC es ambiguo: “Si bien algunos italianos arrugan sus narices ante la cultura estadounidense, otros se sienten atraídos a ella, desde las palomitas de maíz en el cine, Halloween o el pastel de queso”.

Encontrá más notas similares en
General

Murió Bialetti, el capo de las cafeteras

16 Feb 2016

Bialetti, cafetera

El mundo del café está de luto: murió Renato Bialetti, el capo de las cafeteras. A los 93 años, era el hijo del creador de la moka, un símbolo de la italianidad. Don Bialetti había heredado la empresa de su padre, que en 1933 inventó en Omegna su máquina de café, y al final de la Segunda Guerra Mundial tomó los mandos de la compañía para lanzarla a la fama. Renato apostó por aumentar la producción industrial de la empresa y también por subir la inversión en campañas publicitarias para hacer conocida la marca no sólo en Italia sino en todo el mundo. Pero el boom llegó en 1953, cuando un programa de televisión presentó la imagen del hombre con bigote que fue diseñado por el dibujante de cómics Paul Campani. Y después, Bialetti exportó su cafetera a otros países, como Francia, donde contó con la invalorable ayuda del empresario griego Aristóteles Onassis. QEPD.

Último deseo: Renato Bialetti pidió que guarden sus cenizas… adentro de una cafetera.

Bialetti, velatorio

Tags
Encontrá más notas similares en
Business Class

Starbucks llegaría a Italia

21 Oct 2015

Starbucks, Italia

¿El fin de una era? El escenario cafetero mundial está a punto de presenciar la caída del último tabú: Starbucks llegaría a Italia. La cuna del espresso, el ristretto y el cappuccino podría verse inundada de frappuccinos y vainilla-lattes si se concretan los planes anunciados por el diario Corriere della Sera: la empresa de la sirenita se asoció con el inversor Antonio Percassi, que ya llevó las franquicias de Victoria’s Secret y Zara a la península. El rumor es que en Navidad se anunciará la apertura del primer Starbucks italiano, que estaría ubicado en el mismísimo centro de Milán. Hace más de treinta años, Howard Schultz, el dueño de Starbucks, se inspiró en las cafeterías milanesas para crear un tipo de tienda que no existía en los Estados Unidos. Y a pesar del recelo de los tanos frente a una franquicia cafetera importada, Schultz prometió que algún día habrá un Starbucks en Italia

La historia de cómo Starbucks se inspiró en las cafeterías de Milán se cuenta con todo detalle en el libro “Café”. ¡Empezá a leerlo! 

 

Encontrá más notas similares en
General

El reality show del café

21 Ene 2015

Barista y Farmer

¿Que vuelve Gran Hermano? ¿Que extrañan Expedición Robinson? ¡A quién le importa! Ahora se viene el reality show cafetero: Honduras será la sede de la segunda edición de Barista & Farmer, concurso italiano de talentos que une los dos extremos de la cadena del café: caficultores y baristas. Del 1º al 10 de febrero, el municipio de San Pedro, en la zona de Copán, será el lugar donde diez talentosos baristas y personalidades internacionales cafeteras conocerán de manera muy cercana el proceso en las fincas y experimentarán de primera mano la vida de los caficultores y recolectores del grano de Honduras. Y además, participarán en una “Academia de Café” con expertos de Italia, Estados Unidos y Honduras. ¡Pico de rating!

Tags , ,
Encontrá más notas similares en
Ideotas

La ciencia del comer y el beber bien

04 Dic 2013

Aun en épocas fugaces, es un best seller desde… 1891. Mi casi total ignorancia del idioma italiano no impide que durante mis vacaciones en Roma entre a hurgar en alguna librería y ahí mismo, en el estante de los gruesos volúmenes de cocina, encuentro mi epifanía: “Artusi” es una categoría, como “Birra” o “Pizza”. Descubro que mi antepasado, de nombre Pellegrino y mismo apellido, me precedió más de un siglo en el berretín de escribir sobre comida (o bebida). Mi tío lejanísimo era un gastrónomo que, con el tono zumbón de su pluma afilada, se propuso compilar la enciclopedia definitiva de la cocina italiana, pocos años después de la unificación de la república. Su libro La scienza in cucina e l’arte de mangiar bene (“La ciencia en la cocina y el arte de comer bien”) tenía el propósito de darle identidad gastronómica a un país que, más que un país, era un rejunte: si el patriota Giuseppe Mazzini dijo “hemos creado a Italia, ahora debemos crear a los italianos”, don Pellegrino se propuso hermanar al hombre del norte con el del sur con una milanesa a la napolitana.

Artusi, Scienza 1La historia del libro también es una parábola sobre la industria editorial: después de años (¡décadas!) de recorrer la bota de arriba a abajo en su caza de las comidas tirolesas o sicilianas, el viejo Artusi tuvo que costear la impresión porque ningún editor quiso financiarlo: “¿Un libro de recetas? No va a andar”. Hoy lleva 111 ediciones. Y se sigue imprimiendo, como manual de inspiración para el chef famoso o el cocinero vocacional: en cada mesada italiana hay un ejemplar, para repasar la receta del minestrone (la sopa de verdura con pasta o arroz), el risotto (“500 gramos de arroz; 100 de manteca; queso: cuanto haga falta”) o, por fin, en la página 512, el café: después de precisar las características botánicas de la planta, las primitivas técnicas de tostado y la preparación en la cafetera napolitana, don Pellegrino comparte el consejo que se hizo carne en el buen beber italiano: “Al tomarlo por la mañana con el estómago vacío parece librar a la panza de los residuos de una digestión imperfecta y predispone a una colación más apetitosa”. Más que un hedonista, el tío era un epicúreo consciente, tan preocupado por los placeres como por la salubridad, y ahí donde otros no dudaran en bombardear el estómago con cualquier cosa, su mantra del comer y el beber se resumía en tres nobles verdades: “Higiene. Economía. Buen gusto”.

Publicado en Clarín

Tags
Encontrá más notas similares en
Café del día

Con las cápsulas Trieste y Napoli, ¡forza Italia!

24 May 2013

Nespresso Triste Napoli

Un homenaje a dos ciudades emblemáticas del café, una declaración de amor al espresso italiano: las ediciones limitadas de Nespresso de esta temporada se llaman Trieste y Napoli. ¡Forza Italia! Se cuenta que Trieste era la entrada principal al imperio austro-húngaro, por lo que todo el café verde destinado a las cafeterías de Viena ingresaba por ahí. Con intensidad de 9/10, este grand cru es un blend de arábicas, con sabor frutal y notas a chocolate y avellanas frescas. En la boca, tiene un toque sutil de acidez y un cuerpo sedoso.

A unos kilómetros de ahí, a fines del siglo XVII, en Nápoles se inventó el primer aparato doméstico para preparar nuestra bebida favorita: la cafetera napolitana. Así, el café abandonó los rancios salones aristocráticos y se convirtió en un placer doméstico y cotidiano. La cápsula Napoli combina arábicas con robustas y así alcanza una intensidad 11… ¡en una escala del 1 al 10! De cuerpo denso e intenso, muy amargo, tiene notas ahumadas y un aroma que evoca un perfume a hojas secas de té negro y madera.

Encontrá más notas similares en
Varietales

El sueño de la taza propia

15 May 2013

Cafetera napolitana 1

“Entramos en un pequeño café, pedimos y nos sentamos en una mesa. Luego llegan dos personas: ‘Cinco cafés. Dos son para nosotros y tres, pendientes. Preguntamos: ‘¿Cuáles son esos cafés pendientes?’. Me dicen: ‘Esperá y vas a ver’. Después de un tiempo, vienen tres abogados y piden siete cafés: ‘Tres son para nosotros y cuatro pendientes’. Estamos sentados, hablamos y miramos a través de la puerta abierta la plaza iluminada por el sol delante de la cafetería. De repente, ahí aparece un hombre vestido muy pobre y, en voz baja, pregunta: ‘¿Le queda algún café pendiente?’”. La historia se multiplica en las redes sociales y se recuerda que la idea, tan simple como revolucionaria, nació hace unos años y se volvió viral en unos pocos días: como un buen samaritano, pagar el café que uno toma y dejar otro ya pago, el ahora célebre “café pendiente”, disponible para aquel que no pueda costearse una taza y que necesite la infusión para darse abrigo o empezar el día. Una auténtica cadena de favores.

En la Argentina, la página Facebook.com/CafePendiente promueve la movida y le da una dimensión real al verbo omnipresente en la época de los pulgares virtuales: “Compartir”. Creado en Nápoles, el “café pendiente” cruzó las fronteras y llegó hasta el fin del mundo, donde la cafetera napolitana sigue encima de las hornallas (¡bendita justicia poética!). Prima hermana de la Volturno, también consiste en dos cestas siamesas de acero inoxidable o aluminio, unidas por la cintura. Para conseguir una taza perfecta, ponga una cucharada de café con un molido medio en el filtro situado en la mitad de la cafetera (un truco: para que el aroma sea más intenso, humedezca la molienda con unas gotitas de agua antes de empezar). La cafetera napolitana se basa en el principio de filtración por gravedad, que es más lento y produce una bebida más espesa. Después de poner agua en uno de los recipientes de los extremos y el café molido en el compartimiento de la mitad, se lleva hasta el hervor. Entonces, se da vuelta la cafetera y se espera que caiga el agua a la que ahora es la parte inferior. Deje enfriar. Sirva. Beba.

El café napolitano inundará de perfume su cocina y, si lo anima un espíritu inquieto, agregue una pizca de cacao, una gota de alcohol o un puñado de especias al molido antes de llevarlo al agua. Para que la parábola sea completa, salga de su casa, vaya al bar de la esquina, pague dos cafés, tome uno. Y regale a un desconocido el sueño de la taza propia.

Publicado en Clarín

Encontrá más notas similares en
Café del día

El primer auto con cafetera express

16 Jul 2012

lavazza-fiat-500l-1

La adicción a la cafeína nos empuja a beber en todo momento y si el espresso es una de las expresiones culturales más reconocibles de Italia, era hora de que un Fiat incluyera una… cafetera. Sí: la última edición del coquetísimo 500 trae techo solar, mayor espacio en las butacas traseras y, entre otros chiches mecánicos, una máquina express marca Lavazza. Se dice que “el 500L es el primer auto del mundo con una auténtica cafetera express”. Y es cierto. Entre los dos asientos delanteros, la cafetera calienta el agua, prepara el café con una presión aceptable y brinda al conductor un tónico para no dormirse durante la conducción. El combo cuesta 300 dólares adicionales al valor del auto y, para completar la experiencia, incluye una azucarera, una cuchara y dos tazas bien tuneadas.

lavazza-fiat-500l

Tags ,
Encontrá más notas similares en
Ideotas