Río, día 6: cae la noche tropical

04 Abr 2010

sommelier-do-cafe3Un buen día, un senhor Garcia y un senhor Rodrigues (ambos con pretensiones de monsieurs) decidieron fundar una petit embajada de París en pleno Leblon, el barrio más afrancesado de Río: Garcia e Rodrigues (Avenida Ataulfo de Paiva 1251) impone mesitas en la vereda y dispone patovicas en la puerta, con la arrogancia del acceso a una discoteca difícil aunque adentro no sea más que un bistró con tienda: como Dean & Deluca pero de inspiración gala, almacén + restaurante + bar donde el café brasileño y la pastelería francesa le roban protagonismo al juguito natural o la hojita verde. Hay un patio central con mesas, al fondo un restaurante de mantel blanco donde chismorrean paquetonas clase Avenida Alvear y, alrededor, mostradores con fiambres, dulces, infusiones y estilo retro que recuerda a Gastronom, la anacrónica tienda de comestibles de GUM, el epicentro del consumo moscovita.

 

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Según la guía carioca de Wallpaper (a esta altura, mi Biblia en formato pocket), se encontrará “todo lo necesario para un refinado picnic” y, con un menú ambicioso, “los chefs han domesticado un poco las recetas francesas, pero siguen teniendo éxito tanto entre los franceses afincados como entre los visitantes”. Ofrecen baguettes, croissants, una amplia selección de vinos y quesos, presumen de sus treinta variedades de pan (ciabatta, brioche, focaccia) y, claro: café. Envasado en coquetos paquetes rojos con su propia marca (a 16 reales el cuarto kilo), es oscuro, ácido e intenso aunque se anuncie como “100% arábica brasileña” y, para la sobremesa, sale con el postrecito que fusiona glamour europeo con rudeza tropical: eclairs (bombitas de masa alargadas de unos 10 centímetros) rellenas ya no con chocolate o pastelera sino con crema de café.

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Crónicas de viaje

Río, día 5: Santa Teresa, otra vez en la vía

03 Abr 2010

sommelier-do-cafe2Detrás de la barra, el afiche muestra a Andy Warhol cuando se bate a duelo pugilístico con Jean Michel Basquiat mientras el muñeco de Michael Jackson comparte vitrina con Iemanjá, la diosa pagana del agua. Después de una módica aventura (un cable del tranvía que sube hasta Santa Teresa se rompe en mitad del camino y el turista trémulo se aventura por las vías estrechas, llenas de alimañas), el Bar do Mineiro (Rua Carlos Magno 99) se propone como un comipaso rústico y santuario para el lumpen chic: el descendiente de los bandeirantes comparte mesa con el artista expatriado y con el visitante del barrio elevado de las mansiones decadentes reconvertidas en ateliers y boutiques, siempre a muchos metros sobre el nivel del mar y vigilado por el Cristo Redentor que, aun en reparaciones, custodia desde el Corcovado.

basquiatwarholEl Bar do Mineiro es el tradicional lugar de encuentro del barrio, con feijoada los viernes y los sábados y, el resto de los días, platos abundantes y cariocas. Todo un mito cultural y gastronómico, ya vio editados dos discos en su homenaje, con artistas como Gilberto Gil, Caetano Veloso y Gal Costa. A metros del Bar do Gomes (Rua Aurea 26), donde se jactan de sus 60 tipos de cachaca, en el Minerao se pierde el tiempo con buenos modos: mi abogada, apoderada y representante legal (que me acompaña en muchos de mis viajes al extranjero) se enreda en una discusión intrincada: “Este omelette de queso tiene cebolla”. Reacción del mozo: no sabe, no contesta. El protocolo del Minerao es el conformismo gastronómico (del tipo “comé lo que te sirvo”) y el cafecito, un excelente espresso bien tirado, se toma como zanjón de la discusión y aporte energético para el regreso en tranvía, incierto al estar otra vez en la vía.

 

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Crónicas de viaje

Río, día 4: mira qué cosa más linda, más llena de gracia

02 Abr 2010

sommelier-do-cafe1De tan turístico, sería un crimen no visitarlo: aquí se escribió la canción que reversionaron Frank Sinatra, Ella Fitzgerald, Cher y hasta Sepultura y, aunque en el cartel los créditos se repartan, el insidioso remarca que Carlos Antonio Jobim rebautizó al aeropuerto internacional y que Vinicius de Moraes apenas mereció una callecita. Cuando en esta esquina se levantaba el extinto Bar Veloso, los padres de la bossa nova escribieron el tema que celebra el garbo de estas meninas que pasean en dos piezas en camino al mar. A dos cuadras de la playa y en esquina que habrá visto tiempos mejores, el bar Garota de Ipanema (Rua Vinicius de Moraes 49) repite la canción como un mantra carioca o soundtrack interminable, en cinta sin fin. ¡Una que sepamos todos!

garota-de-ipanemaEn las paredes se reproduce la letra para estimular el espontáneo efecto karaoke y los instrumentos de cotillón (guitarra, trompeta) cuelgan sobre las cabezas de los comensales, que soportan estoicos el malo trato de los mozos. ¿Acaso no es un rito de la internacional gastronómica que el camarero de chaqueta y cabellera blanca sea tan severo como acredita su veteranía? Al menos aquí se ofrece el café más barato de Río: a R$ 1,80 (menos de 4 pesos argentinos), una taza en tamaño doble pero más aguada que intensa y que se traga a los apurones, dejando un charco con la malla todavía húmeda y corriendo de vuelta a la playa, qué cosa más linda y más llena de gracia.

 

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>>> Postal de la “saudade”

La auténtica Garota de Ipanema era una chica llamada  Helô Pinheiro y, en el libro Revelação: a verdadeira Garota de Ipanema, Vinicius escribió que ella “era el paradigma del tipo carioca; una mujer dorada, mezcla de flor y sirena, llena de luz y de gracia pero cuya visión es también triste, pues lleva consigo, camino del mar, el sentimiento de lo que pasa, la belleza que no es nuestra — es un don de la vida en su lindo y melancólico fluir y refluir constante.”

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Río, día 3: merienda y cena cinco estrellas

01 Abr 2010

sommelier-do-cafeTengo la ilusión de cruzarme con Giselle Bündchen o Arnold Schwarzenegger, habitués reconocidos de estas coquetas habitaciones cuando visitan Río: en la chic Leblon, se impone el Marina All Suites (Avenida Delfim Moreira 696). Con pocos cuartos pero de súper lujo y vista privilegiada hacia el Morro Dos Irmãos y la favela aledaña, no sólo ofrece alojamiento boutique para el pasajero frecuente: también tiene el Bar D’Hotel. Si es cierto que las grandes intrigas internacionales no se dirimen en embajadas sino en un lobby bar (lo sabe cualquiera que haya leído a Graham Greene o John Le Carré), éste se asume como más indolente y menos intrigante. Una pequeña joya gourmet entre tanta pizzería: el suelo de baldosas imita los zigzagueos de Copacabana, la decoración vintage cumple con los berretines del bo-bo (bohemio-burgués) y las escasas mesas refuerzan el carácter de elitista, donde cuesta conseguir lugar. Consigo. En las guías de turismo más entendidas se destaca el uniforme del personal, confeccionado por la diseñadora top Lenny Niemeyer: pantalones anchos y zapatillas All Stars. Aunque el menú cafeteril original fue diseñado por la prestigiosa barista Isabela Raposeiras, el Bar D’Hotel se rindió a la practicidad de la cápsula: sirven Nespresso, en digna taza original. En plan de merienda hedonista (como todo en Río), se acompaña por una bomba calórica: crépes rellenos de Nutella, con helado de crema y almendras tostadas.

 

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Pero como uno, en definitiva, es un deportista, se atormenta por la culpa. Y para la cena, pegadita en horario, se camina cuatro cuadras hasta Juice Co. (Avenida General San Martín 889). Cerca de las calles Urquiza y Bartolomé Mitre, rincón argentino, el refinado restaurante naturista fundado por el holandés expatriado Jeroen van den Bos brinda una carta variada para el glotón atragantado. Las combinaciones de jugos son frutales, brutales e infinitas y, como el aire marino abre el apetito, se recomienda la última inyección calórica del día: cóctel de banana, naranja, miel y yogur.

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Río, día 2: el lujo no es vulgaridad

31 Mar 2010

sommelier-do-cafe1Un instinto natural por el lujo me conduce, casi como en una epifanía, hasta la Rua Garcia D’Avila, en Ipanema, donde el millonario local de Louis Vuitton sugiere: ésta es zona de boutiques. Al lado nomás, la heladería Mil Frutas (Rua Garcia D’Avila 134) ostenta el título de haber sido elegida ocho veces como la mejor de Río: fundada en 1988 por la ex periodista Renata Saboya (parece que los cucuruchos rinden más que las redacciones), se ganó elogios hasta del New York Times, donde se escribió que “sus sabores melón, maracujá y ananá con menta son pequeñas obras maestras”. Para no ser ajeno a mis propósitos, elijo aςai (el fruto rojo hiperproteico, maná para el corredor) y café con chocolate: insuperables. Los espíritus más audaces tienen otros 158 gustos a disposición (una bocha: 8 reales; dos bochas: 14 reales), entre los que se destacan el lisérgico ajenjo (!) y el sake a la ciruela (!!).

 

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Enfrente del helado deluxe, George Clooney te invita con una tacita de café (en versión ploteada, se entiende). La boutique de Nespresso (Rua Garcia D’Avila 117) distrae, con sus tres pisos, a las garotas de Ipanema que rumbean hacia la playa. Nomás entrar, me identifico como socio del Club Nespresso y me ofrecen un cafecito: pido un Roma. Ahh.

nespresso-taza-vidrioSe dijo que el instinto por el lujo me puede y, en un arrebato, compro cuatro tazas de vidrio transparente con platito en color, importadas de Suiza y con diseño de A. & P. Cahen-ADN, el auténtico emblema de la marca que los estrictos regímenes de importación argentinos impiden su distribución en mi país (acá prefiero ahorrarme la precisión del gasto, para no quedar como un loco por las compras). Con amabilidad de azafata en vuelo internacional, una dependienta me lleva a recorrer los tres pisos y, al llegar al último, me muestra la terraza, con sillas y mesitas para tomar café de la casa y disfrutar de la vista que llega hasta la Lagoa Rodrigo de Freitas: un verdadero club exclusivo para cafeteros. Aunque insista con mi filiación de socio, se me exige el carnet que, obvio, dejé en Buenos Aires (con el del videoclub y el gimnasio). La empleada me regaña, me prohíbe el paso a la terraza, remarca la necesidad de viajar con la tarjeta del Club Nespresso adonde sea que haya una boutique y, acá ya sí imperturbable, no se mosquea cuando le digo: “Sólo viajo con mi pasaporte y mi American Express dorada”.

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Río, día 1: Operación ley seca

30 Mar 2010

sommelier-do-cafe “Operaςao lei seca, beba café!”: aun en este país de cerveja livianísima, se desalienta el consumo etílico y las cafeterías se anotan para aprovechar el filón. Es el primer día en Río de Janeiro y, ahí donde la estadística apunte que Brasil es el mayor productor mundial de café, la infusión se sugiere omnipresente, casi una razón de orgullo nacional. Aquí no habrá un Juan Valdez que resuma la placidez beatífica del terruño colombiano, pero el café es tan brasileño como Sonia Braga o las veredas sinuosas de Copacabana dibujadas por el maestro paisajista Burle Marx. Para que no existan dudas, las cafeterías entendidas ostentan sello en la puerta (“Círculo do Café de Qualidade“) y, si el espresso es bebida popular tanto como en Roma o en Buenos Aires, las variedades resumen el mapa del gigante: Alta Mogiana Paulista, Sul de Minas, Orgánico de Pernambuco. En Armazém do Café (Avenida Visconde de Pirajá 261, corazón comercial de Ipanema), la infusión se supone secreto estratégico: se prohíbe sacar fotos, quizás para no robar la fórmula del Espresso do Armazém (R$ 3,30, unos 7 pesos argentinos), la bebida reconcentrada y mais gostosa do mundo, una variedad obtenida de una selección de granos arábicas brasileños. Se toma de un tirón, sin galletita ni vaso de agua: casi un ristretto para el fanático. Y en una vitrina se ofrecen los souvenirs para coleccionistas (cafeteras Bialetti, tazas dibujadas, robustas máquinas express) y los blends que, nomás llegar, con su nombre ya te ponen en clima tropical: Conga, Rumba y Sambo.

 

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Brasil desplaza a Colombia en EE.UU.

16 Feb 2010

cafe-brasilComo capital del BRIC (“ladrillo” en inglés o la sigla de las superpotencias del mañana, Brasil-Rusia-India-China), el gigante latinoamericano hace rato que es el principal productor de café del mundo. Pero la noticia es que también desplazó a Colombia como proveedor a los Estados Unidos. En la temporada 2009, Brasil les vendió a los gringos US$ 740 millones (+ 1%), y Colombia, US$ 702 millones (- 8%). Mientras en los ámbitos enterados se discute la debacle cafeteril colombiana, con el 32% del mercado mundial y el primer puesto en EE.UU., se confirma el cliché de la arrogancia brasileña: o mais grande do mundo.

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Brasil es el número uno, lejos…

18 Ene 2010

cafe-do-brasil-logoUn nuevo orden latinoamericano habla de Brasil como el imperio del futuro y de la Argentina como el vecino pobre. Y bué. Más allá del BRIC (Brasil, Rusia, India y China, las potencias del mañana), en el mundo cafeteril los verdeamarelhos son líderes totales. No sólo por ser los principales exportadores del grano: según el Consejo de Exportadores de Café, el gigante aumentó su dominio al acaparar el 32 por ciento de todas las ventas mundiales.

Según el informe, “el país sudamericano vendió en los mercados internacionales 30,3 millones de sacos de 60 kilogramos, un 3% más que el año anterior en términos de volumen, que rindieron unos ingresos de US$ 4.270 millones, un 10% menos que en el 2008″. Pero además, Brasil logró mejorar la calidad de su cosecha: eterno productor de robusta (la variedad menos sofisticada), aumentó su producción de arábica en un 9 por ciento, alcanzando el 46 por ciento del mercado mundial. ¡Potencia!

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En el año del Mundial, Africa pisa fuerte

15 Ene 2010

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Estoy convencido de que el Amarula hoy es el mejor tunning posible para una taza de café. Por eso, el 2010 parece que será el año de Africa, no sólo en lo futbolístico: según los cables de último momento, el “continente negro” produjo en 2008/2009 más de 28 millones de sacos de café contra 19.400.000 del ejercicio anterior. Los mayores productores fueron Etiopía (un café del que se consiguen excelentes variedades en Buenos Aires) y Uganda.

Con este impresionante crecimiento en el volumen de la producción se acerca a los dorados años 1979 y 1980, cuando Africa era el segundo exportador mundial de café, con 20 millones de sacos en promedio. Ahora, todos los países africanos juntos alcanzan recién un cuarto lugar en el ranking cafeteril aunque la campaña reciente los pone de nuevo en carrera. ¿Y quiénes son los best sellers del mundo? Brasil, con 45 millones de sacos, Vietnam e Indonesia.

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Más fuerte que nunca: la robusta sigue creciendo

24 Nov 2009
Arábica vs. robusta. En color y consistencia, el duelo de las plantas de café.
Arábica vs. robusta. El duelo de las plantas de café.

Las diferencias entre arábica y robusta están en los palotes del sommelier de café ®: una, más aromática, casi perfumada, dulce, chocolatosa, con sabor ligeramente ácido, crema color avellana tirando al rojizo; la otra, más fuerte, con más cuerpo, amarga, astringente… Ahora, la última noticia indica que la robusta crece entre los cafés valorados. Según una nota publicada en la multimillonaria revista Forbes, el café robusta sigue aumentando sus cuotas de mercado, a pesar de que los consumos sofisticados prefieren el arábica. Aclaremos: se calcula que el 40 por ciento de la plantación mundial es robusta y el resto, arábica (hace diez años, la proporción era 30/70). Según la reunión anual de la Asociación Industrial del Café Brasileño, el buen augurio se debe al crecimiento comercial de Vietnam, segundo productor mundial de robusta… después de Brasil.

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