El barrio que se volvió prisprí

05 Feb 2015

Crónicas de viaje: Cartagena, Colombia 2015, día 4

Cartagena, Se volvió Prispí

Colombia, tazaCuando en Cartagena se diga de algo que “se volvió prisprí” se querrá haber dicho que se volvió demasiado refinado: “cheto”, diríamos los porteños o “fresa”, los mexicanos. En diagonal a la plaza Bolívar (aquí todo se llama Bolívar así como en los pueblos argentinos todo se llama San Martín: la plaza, la avenida o el colegio), en pleno centro cartagenero, la mejora general del barrio provocó el comentario irónico. En esa misma esquina se levanta Se volvió prispí coffee shop, la única cafetería de estilo urbanita internacional en esta ciudad caribeña: como cualquiera de Nueva York o Melbourne, una barra que ofrece capuchinos, mokaccinos y lattes, así como el café tinto tradicional (2.500 pesos colombianos, más o menos un dólar). Para los locales, es una parada obligada: el café se acompaña con empanadas, pizza hojaldrada, sándwiches, bocaditos de queso o… ¡lasaña! Todo bien aceitoso y chorreante, pero exquisito. Como verán, nada demasiado cheto.

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Con la Cajita Feliz no se toma Coca-Cola

04 Feb 2015

Crónicas de viaje: Cartagena, Colombia 2015, día 3

Juan Valdez, variedades

Colombia, tazaPara mí, la Cajita Feliz no es una de cartón con módicas raciones de papas fritas y chiches made in China. Para mí, la Cajita Feliz es la de Juan Valdez. Ficticio terrateniente de las amplísimas extensiones cafetaleras de Colombia, el buen señor lanzó una edición especial con sus mejores cafés de origen, “un homenaje a las regiones del país donde se cultivan cafés con identidad propia y atributos que sólo se logran en condiciones ambientales y climáticas especiales, únicas en cada región”. Ajá. La descubro en una tienda de Bocagrande, el barrio con rascacielos que parecen de Miami y playas que parecen de Mar Chiquita. Por 23.000 pesos colombianos (las continuas devaluaciones hicieron que la cifra parezca astronómica, pero no es más que unos 10 dólares), la cajita feliz trae cuatro sobrecitos de 70 gramos para jugar al sommelier en casa y deleitarse en la degustación. Por ahí está el Sierra Nevada, bien fuerte, con intensas notas de avellana y un residual chocolatoso, o el Nariño, tirando a suave, con notas cítricas y exquisita acidez. También se incluyen el Antioquia, balanceado y con notas dulces, y el Huila, con un residual de caramelo. Además de la promoción turística, la cajita de Juan Valdez devela la importancia creciente que se le asigna al café de origen: aun en el imperio del blend, el orgullo del terruño.

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Reloj, no marques las horas…

03 Feb 2015

Crónicas de viaje: Cartagena, Colombia 2015, día 2

Cartagena, Café del reloj

Colombia, tazaEnfrente de la mítica Plaza del Reloj, el salón está lógicamente presidido por… relojes. Cartagena, Sydney, Londres, Moscú, Nueva York… En una ciudad donde se le dice “café normal” al café que no es espresso, acá sirven espresso en medida sintética y justa, caliente y frío. El Café del Reloj es un espacio moderno (casi “palermitano” podría decir aquel que añora un Palermo en cualquier lado), que ocupa el lobby del hotel Urban Royal y da hacia la plaza, donde un reloj monumental se levanta como pórtico de acceso a la ciudad amurallada. Esa torre es la puerta principal desde 1631, cuando se terminó la pared. Muchos años más tarde empezó a ser demolida pero la infeliz burocracia latinoamericana provocó un final feliz: se quedaron sin presupuesto y quedó en pie. A principios del 1700 le agregaron una puerta barroca, cuatro columnas toscanas y dos bóvedas laterales a prueba de bombas para almacenar víveres y municiones. Puro pastiche tropical. En 1874 llegó el reloj, importado de los Estados Unidos. Y 63 años después se reemplazó por otro suizo, para ser más puntuales. De un lado de esa plaza, el bolichito Donde Fidel ofrece cerveza helada y música cubana. Del otro, el Café del Reloj sirve un gran espresso y, para aquel de ambiciones más módicas, apenas un “café normal”.

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Clase gratuita en el laboratorio del café

03 Feb 2015

Counter Culture

I Love New York taza 2015Un espacio “tridimensional” dedicado al último grito de la educación cafetera. Eso es el “training center” de la marca Counter Culture: para darse una idea de la importancia del café en Nueva York, este laboratorio del Soho se propone como un centro de alto nivel para los profesionales del grano, con clases y seminarios dictados entre cafeteras modernísimas y mesas de trabajo. Pero también está abierto a la más curiosa comunidad cafetera, aquella que disfruta de beber el café (no tanto de prepararlo): los viernes a la mañana se ofrecen degustaciones gratuitas para formar a los paladares más inquietos.

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Café, de Etiopía a Juan Valdez

02 Feb 2015

Crónicas de viaje: Cartagena, Colombia 2015, día 1

Libro Café, Colombia

Colombia, tazaEl sueño del Pibe, en el país donde Valderrama es un héroe nacional: llego a Cartagena para presentar la edición colombiana de mi libro “Café”. Aquí, con el buen criterio de los editores, cambió el subtítulo: no se habla de Starbucks, casi una afrenta al orgullo nacional, y la elipsis se traza entre el país donde se descubrió el café y el personaje mítico que celebra la identidad colombiana: “De Etiopía a Juan Valdez”. Para mí, un desafío: ¿cómo recibiríamos en las pampas a un colombiano que venga a contarnos la historia del asado o del malbec? Les digo a mis anfitriones que tal vez haya hecho falta tomar distancia, ver el mundo del café desde el país más austral del planeta y donde no tenemos granos propios. En Colombia, es una cuestión patriótica: los noticieros concluyen con el pronóstico del tiempo, la cotización del dólar y el valor de la libra de café en el mercado internacional. Economía y sentimientos. En cuatro días bien sintéticos, mi viaje por Cartagena tuvo la intensidad de un ristretto. Que lo disfruten sin azúcar.

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Birch Coffee: la mejor cafetería del 2014

25 Sep 2014

Birch Coffee

I Love New York taza“Café, bebida de campeones”. El cartel te recibe con el entusiasmo de un Kurt Vonnegut pasado de alcaloides y la música suena fuerte, casi al punto del aturdimiento. En la calle 27, cerca del edificio Flatiron, la cafetería Birch resume pulsión cafeinómana y espíritu rockero. Detrás de la barra, una cafetera La Marzocco y una colección de vinilos: así se escucha acá, con surcos y púas. De 7 de la mañana a 9 de la noche, una cafetería dominada por una mesa comunal y un par de silloncitos a un costado. Y para el que busque un remanso, en una esquina del local se esconde una biblioteca bien nutrida con menos ruido. En Birch se sirve un blend de la casa y algunas variedades de origen: Burundi Buhorwa, Honduras Las Capucas, Kenia Thika Meru y Sumatra Tano Batak. Y si la gran ciudad provoca aislamiento y desconexión, Birch promueve el diálogo porque adhiere a The Ignition Initiative: un sistema de tarjetas con tópicos de conversación para iniciar una charla con desconocidos. “¿Venís siempre acá?”.

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Café a cara de perro

24 Sep 2014

American Bulldog

I Love New York tazaPara los bebedores más atentos, fue el pase del año: después de servir durante varias temporadas los blends de la marca Counter Culture, la cafetería Bowery del Soho neoyorquino (elegida acá como la mejor cafetería del 2012) se pasó a la competencia y ahora ofrece los granos de American Bulldog Coffee Roasters. “No celulares”, se exige en el pequeño local de la avenida Houston, que conserva el estricto ambiente fabril de las maderas curtidas y las lámparas de hierro. Desde la barra, el bulldog dibujado custodia con gesto fiero el comportamiento de los clientes. Vale la pena ir. El espresso doble con un biscotti se vende a 4,95 dólares. Y hay opciones según el termómetro: café caliente de Brasil o Colombia y frío de Kenia.

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El cortado, furor en Manhattan

23 Sep 2014

Cortado

I Love New York taza“Un cortado es un café espresso con una pequeña cantidad de leche caliente para reducir la amargura”. Punto. En su descripción clínica, nada que sorprenda a un bebedor español o latinoamericano. Y mucho menos a un argentino, donde el cortado es una antigua institución cafetera para disimular el mal gusto del café que se toma en los bares de viejos. Pero en los Estados Unidos es toda una novedad. El territorio del latte en vasotes de cartón está abrazando de a poco el cortadito en pocillo de porcelana: las cafeterías más enteradas de Nueva York (como Birch, Bowery o Gimme Coffee) lo ofrecen así, en español. Pida “un cortadou” y será interpretado.

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Café en el paraíso hipster

22 Sep 2014

Urban Outfitters

I Love New York tazaSi faltara alguna prueba sobre la consagración definitiva del café como la bebida de moda, esa prueba podría ser la apertura de una cafetería adentro de Urban Outfitters, la cadena de ropa y accesorios que está al tope de las preferencias de los jóvenes modernos del Hemisferio Norte. En el megalocal de la 5º avenida y la calle 43, entre percheros con ropa, libros de diseño, estampados batik y gadgets para la casa, una esquina exclusiva dedicada al café celebra la infusión favorita de los hipsters. Allí se venden cafeteras Aeropress, filtros para la Chemex, molinillos Hario, vasos térmicos, tampers, cucharas o termómetros: en suma, todo para el barista amateur o profesional. Y, más que nada, ¡café!: preparado con la marca Kickapoo, oriunda de Wisconsin, espressos en vajilla de porcelana (a 2,75 dólares), macchiatos, cappuccinos o cortados, el clásico porteño que aquí se sirve por 3,50 verdes (mejor no hacer el cálculo).

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La más seria competidora de Starbucks

19 Sep 2014

Caffebene

I Love New York taza“Cada doce horas, dos veces por día, se abre una tienda Caffebene en algún lugar del mundo”: eso dicen las pantallas de LCD de la tienda sobre Broadway, un remanso de buen café, libros y wi-fi gratuito a pocas cuadras del infierno de Times Square. Llegada desde Corea del Sur, la cadena Caffebene es la que se propone como la más seria competidora contra la hegemonía global de Starbucks: ya tiene 1.500 locales en distintos países (contra 21.000 de la sirenita) y 100 de ellos en los Estados Unidos. Fundada por el emprendedor Sun-Kwon Kim, abrió su primera tienda hace poco más de un año, con una fórmula de “tostado medio” que promete una infusión más liviana que la de Starbucks. A pesar de ser parte de una gran cadena con ambiciones imperiales, la hospitalidad de sus locales (con sillones, televisores y biblioteca) emparentan a Caffebene con las pequeñas cafeterías de ambiente íntimo. Y aunque el cappuccino sea una gloria tal como lo preparan, que el viajero aventurero se le anime al latte Misugaru, una bebida dulce preparada con arroz, cebada y otros cereales.

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