El sueño de la taza propia

15 May 2013

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“Entramos en un pequeño café, pedimos y nos sentamos en una mesa. Luego llegan dos personas: ‘Cinco cafés. Dos son para nosotros y tres, pendientes. Preguntamos: ‘¿Cuáles son esos cafés pendientes?’. Me dicen: ‘Esperá y vas a ver’. Después de un tiempo, vienen tres abogados y piden siete cafés: ‘Tres son para nosotros y cuatro pendientes’. Estamos sentados, hablamos y miramos a través de la puerta abierta la plaza iluminada por el sol delante de la cafetería. De repente, ahí aparece un hombre vestido muy pobre y, en voz baja, pregunta: ‘¿Le queda algún café pendiente?’”. La historia se multiplica en las redes sociales y se recuerda que la idea, tan simple como revolucionaria, nació hace unos años y se volvió viral en unos pocos días: como un buen samaritano, pagar el café que uno toma y dejar otro ya pago, el ahora célebre “café pendiente”, disponible para aquel que no pueda costearse una taza y que necesite la infusión para darse abrigo o empezar el día. Una auténtica cadena de favores.

En la Argentina, la página Facebook.com/CafePendiente promueve la movida y le da una dimensión real al verbo omnipresente en la época de los pulgares virtuales: “Compartir”. Creado en Nápoles, el “café pendiente” cruzó las fronteras y llegó hasta el fin del mundo, donde la cafetera napolitana sigue encima de las hornallas (¡bendita justicia poética!). Prima hermana de la Volturno, también consiste en dos cestas siamesas de acero inoxidable o aluminio, unidas por la cintura. Para conseguir una taza perfecta, ponga una cucharada de café con un molido medio en el filtro situado en la mitad de la cafetera (un truco: para que el aroma sea más intenso, humedezca la molienda con unas gotitas de agua antes de empezar). La cafetera napolitana se basa en el principio de filtración por gravedad, que es más lento y produce una bebida más espesa. Después de poner agua en uno de los recipientes de los extremos y el café molido en el compartimiento de la mitad, se lleva hasta el hervor. Entonces, se da vuelta la cafetera y se espera que caiga el agua a la que ahora es la parte inferior. Deje enfriar. Sirva. Beba.

El café napolitano inundará de perfume su cocina y, si lo anima un espíritu inquieto, agregue una pizca de cacao, una gota de alcohol o un puñado de especias al molido antes de llevarlo al agua. Para que la parábola sea completa, salga de su casa, vaya al bar de la esquina, pague dos cafés, tome uno. Y regale a un desconocido el sueño de la taza propia.

Publicado en Clarín

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Café del día

Un toque de distinción sobre las hornallas

24 Ene 2013

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Se llama Caffe Porcellana y es una versión, acaso más delicada, de la clásica cafetera napolitana conocida entre nosotros como “la Volturno“. Ya no es sólo de aluminio o acero inoxidable: la parte inferior, donde se dispone el agua, es de una aleación de aluminio resistente al calor; la parte superior, donde se derrama el café ya preparado, es de porcelana blanca. A la venta por 40 dólares en los negocios digitales del ramo, una belleza para distinguir las hornallas.

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Cafeteras

La cafetera más pequeña del mundo

09 Feb 2012

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Apenas más grande que un grano de café, este maquinón puede preparar una taza. O tacita. Sólo una gota de líquido oscuro es lo que ofrece esta mini Volturno de 2 centímetros, que requiere la destreza manual de unos dedos hábiles: la pieza fue creada por el artesano italiano Pietro Marmo y, en sus módicas dimensiones, discute la tendencia actual a tomar litros de café en tamaño “venti“. ¡Gracias, Titán!

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Cafeteras / Ideotas

¿El peor invento desde el instantáneo?

11 Nov 2011
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Marcilla. La empresa española creó las cápsulas para la Volturno... pero no convencen.

“Con el éxito de los sistemas de cápsulas como Nespresso o Senseo, empiezan a aparecer señales de pánico en la industria tradicional del café”: así empieza un lapidario informe de la tecnológica revista Wired sobre las cápsulas para cafeteras Volturno que inventó la empresa española Marcilla. “Es una pésima idea”, escribe el periodista Charlie Sorrel y justifica: “Primero, las cápsulas no encajan bien en la cafetera a no ser que el portafiltros esté perfectamente redondo”. Segundo, la razón ecológica: cada cartucho está confeccionado en plástico duro, con lo cual se generan kilos de basura no reciclable en el lugar donde antes sólo había café molido que, encima, puede usarse como abono: “Para la empresa Marcilla, parece un cínico desinterés por el medio ambiente”. Y al final, el precio: cada paquete incluye sólo cuatro cápsulas, a 2 dólares cada una. Enardecido, el periodista sanciona: “¿Es el peor invento desde el café instantáneo?”.

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General

Un millón de cápsulas para la Volturno

01 Mar 2011

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A fines del año pasado, el notición era que la empresa española Marcilla lanzaba cápsulas para la clásica cafetera Volturno. Tres meses después, la primicia es que ya vendió 1 millón de unidades. En pleno furor por los cartuchitos, la ideota de Marcilla fue combinar el nuevo fetiche de los cafeteros con un sistema clásico de preparación: cada cápsula para Volturno se ubica en el portafiltro, y permite sacar hasta seis pocillos de café, en diferentes variedades. Hasta ahora, las cápsulas están a la venta sólo en España, donde seis de cada diez familias preparan café en una Volturno: los cartuchos se fabrican en una fábrica de Barcelona y dispararon la facturación de la firma ibérica. ¡Olé!

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Lo que faltaba: cápsulas para la Volturno

29 Nov 2010

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Convertida en fetiche cafetero del siglo XXI, la cápsula llega a lugares impensados: lanzan el cartuchito para la clásica Volturno. Siempre se dijo que la contra principal de la cafetera italiana es que “es muy sucia”: ahora, la marca Marcilla presenta sus cápsulas Gran Aroma, que aportan la dosis justa de café. El sistema no modifica demasiado el uso de la tradicional Volturno, marca que se convirtió en un genérico y que es omnipresente en las cocinas argentinas. Sólo hay que poner el agua en el recipiente inferior y, en el portafiltros de la mitad, en lugar de café molido se coloca la cápsula. Se dice que el resultado es “un café mucho más intenso y aromático“. ¿Motivos? Gracias a los filtros interiores del cartucho, el agua tarda más tiempo en atravesar el café y dispone de más tiempo para impregnarse de sus propiedades. El futuro ha llegado: ¿veremos cápsulas hasta en la sopa?

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Una cafetera pasada de rosca

28 Ago 2010

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Podría ser la cafetera perfecta para el patovica, aquel forzudo que quiera acompañar la colación diaria de pechuga de pollo y clara de huevo con un cafecito. Pero no: la Cafuertera es un diseño del español Javier Jaén Benavides, que fue elegido para promocionar No Soul for Sale, el Festival de Arte Independiente de Nueva York. Ahora, esta Volturno con anabólicos se exhibe en museos como una muestra de hasta dónde puede llegar una cafetera pasada de rosca.

¡Gracias, March!

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Viaje al centro de una cafetera

27 May 2010

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Se llama Nick Veasey, nació en Inglaterra y es el inventor de la fotografía con rayos X. La ideota consiste en sacar radiografías de autos, computadoras, televisores u otros objetos de la vida cotidiana. Así, Nick reflexiona sobre la trama íntima de la sociedad de consumo y discute sobre los omnipresentes sistemas de vigilancia que espían adentro de cualquier cosa. Y, por fin, descubre qué tiene adentro una cafetera Volturno.

| Con la idea fija, hasta en las paredes

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Con la idea fija, hasta en las paredes

17 May 2010

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Nuestra amiga de Casa Chaucha propone una revolución de decoración popular y, desde acá, le damos una idea: customizar la casa con el objeto de tu obsesión. Para el fanático del café, un cuadrito que rinde tributo a la Volturno: lo diseñó el artista inglés Mengsel como parte de su “exploración para crear patrones monocromáticos sobre los objetos de todos los días”. En un papel de 50 x 70 centímetros replica la cafetera icónica, que se reproduce 42 veces en colores azul índigo, rojo brillante o verde oscuro. Se vende por 58 dólares (sin marco) y, para el fetichista insular que lo quiera engalanando sus paredes, se aclara: se hacen envíos a todo el mundo.

¡Gracias por el dato, Capitán Intriga!

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Volturno: la chica Almodóvar

14 May 2009
Como Gilette, una marca que se volvió genérica
Como Gilette. Una marca que se volvió genérica

Publicado ayer en Clarín

Menaje gourmet heredado de la tía Delia o fetiche kitsch, reescrito en clave retro: si Rossy de Palma, la española que hacía de Marisa en Mujeres al borde de un ataque de nervios, se colgaba dos cafeteras de las orejas, la Volturno es casi una estrella en el showbiz cafeteril. Nacida en Italia (bueno, por algo comparte nombre con un río que desemboca en el mar Tirreno) y convertida en genérico por súper popular, la “marca oficial” vendió un millón de unidades, sólo en la Argentina. Pero no por familiar es facilona: tiene sus secretos. ¿Cómo optimizar la preparación? El café tiene que estar tostado de medio a oscuro, y molido medio (pedir en el despacho que el grano esté a 2,5). Calcular que se usan 6 ó 7 gramos por taza y que el filtro debe estar lleno hasta el ras. Ese fue el primer paso. Después, se pone el agua en ese cono invertido que funciona como base: el sommelier exigirá el uso de agua mineral pero sólo aquella con bajo contenido de sodio (chequear las etiquetas de las marcas populares). Acá hay rosca: es importantísimo que gire a tope porque si no está bien ajustada habrá pérdida por la junta. ¿Listo? Al fuego medio-medio. Una explicación cientificista dirá que la dilatación hará pasar el agua a través del café y lo empujará, ya preparado, a la mitad superior (tarda entre 1 y 2 minutos). ¿El resultado? Un café sin espuma, pero muy aromático.

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