¿Dónde se toma el café más caro del mundo?

11 Sep 2015

Suiza, taza

Una tacita puede ser un lujo en algunos lugares: poblada de organismos internacionales y relojerías, Ginebra es la ciudad más cara del mundo para tomar café. En la encantadora ciudad suiza (además, la séptima más costosa del planeta) tomar un café cuesta entre US$ 10 y US$ 12, según la bebida. Los datos son del diario español El País. En segundo lugar se encuentra Hong Kong, donde una taza de mi bebida favorita cuesta alrededor de US$ 7. Y después viene Seúl, la capital de Corea del Sur, donde el precio del café ronda entre US$ 5 y US$ 13. ¿Se viene el índice espresso?

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Business Class

Combustible para la tracción a sangre

24 Abr 2013

velokafi

A veces, las bicicletas también necesitan un descanso. En la ciudad suiza de Zurich, el Velokafi es una cafetería para ciclistas: diseñado y construido con nobles maderas del corazón europeo, es un dock para estacionar la bicicleta y, sin bajarse de ella, degustar una taza. O comer un sandwich. O leer el diario. Las primeras estaciones del Velokafi están en la terraza del Rathaus Café, sobre la orilla del río. Como si fuera poco, y para promover la ideota, la primera taza de café es gratuita. Puro combustible natural para el transporte de tracción a sangre.

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Ideotas / Ronda de cafeterías

La cafetera más esbelta del mundo

25 Oct 2012

delizio-uno

La mitológica precisión suiza no se reduce a los mecanismos de los relojes más caros del mundo: ahora van por las cafeteras. La tierra natal de Nespresso es el paraíso de las cápsulas y allí se lanza una nueva máquina súper esbelta orientada a la búsqueda del espresso perfecto. Se llama Delizio Uno (aunque en algunos países se comercializa como Cremesso) y se propone como una “cafetera minimalista”, diseñada con colores estridentes, para hacer de cada mañana una “experiencia brillante”. La empresa se jacta de haber fabricado la máquina de cápsulas más compacta del mercado, en directa competencia con el modelo U de Nespresso: tiene sólo 10 centímetros de ancho. Y prepara el café con una presión de 19 bares y en 16 variedades de cartuchos disponibles. La desventaja del tamaño es que el tanque de agua sólo admite líquido para dos tazas: el bebedor compulsivo estará condenado a un refill permanente.

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Cafeteras

Suiza: viaje al centro de la cápsula

10 Nov 2010

Si el mundo es ancho y ajeno, el universo del café entra casi en un dedal. A 120 kilómetros de Ginebra, el pueblito de Avenches (sólo 3.000 habitantes y praderas que parecen calcadas de un capítulo de Heidi) reproduce un modélico orden suizo en sus callecitas fundadas por Julio César hace 2.000 años y en su fábrica de café inaugurada hace 6 meses: ésta es la casa matriz de Nespresso, la división de la multinacional Nestlé que impuso el sistema de cápsulas en todo el mundo y, nomás bajar del micro, el aroma te da una cachetada embriagadora, se posa como una nube de vapor sobre el caserío y crea una atmósfera idílica para el bebedor compulsivo. De aquí salen 14 millones de cápsulas por día (¡más de 5 mil millones por año!), que viajarán empaquetadas en refinadas cajitas de cartón hasta Londres, Seúl, Sydney o Buenos Aires.

capsula-kazaar1Es que la idea se develó genial: la célebre cápsula ya supone entre un 20 y un 40 por ciento de las ventas totales de café molido en Europa, que alcanzan a 13.000 millones de euros (unos 18.000 millones de dólares). Objeto de lujo posible para los urbanitas chic que hacen fila en las más de 200 “boutiques” internacionales donde se vende Nespresso, su revolución cafetera se emparenta con la del iPod en la música, con un coquetísimo objeto de diseño (y de deseo) que aporta función, tecnología y glamour para la actividad tan cotidiana como escuchar una canción o tomarse un cafecito.

En unos poquísimos centímetros cúbicos de plástico y aluminio se concentra la medida justa, 5,5 gramos, para preparar un espresso o un lungo eternamente idénticos a sí mismos, aunque con limitaciones porque sólo están disponibles 16 variedades (pocas, originales, como Rosabaya de Colombia o Indriya From India; la mayoría, blends) y el sistema es cerrado: cafetera y “cartucho” deben ser de la misma marca. En los últimos años, Nespresso ya vendió más de 20.000 millones de cápsulas, que ahora salen todas juntas de esta fábrica que parece la NASA. O, para estar más en sintonía helvética, el CERN, el superlaboratorio que opera a pocos kilómetros de acá y donde los científicos le dan cuerda a la Máquina de Dios, aunque para el cafetero el espresso perfecto sea una módica y personal forma de Paraíso.

Publicado hoy en Clarín

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Café del día

Avenches: la medida perfecta del café

17 Oct 2010

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“Nunca se había hecho algo así”: con certeza fundacional, Giuseppe Vaccarini se jacta de su obra, el Coffee Codex, el monumental libro de Nespresso que (¡por primera vez!) codifica la cata de café y la convierte, casi, en una ciencia exacta. Pergaminos no le faltan a Giuseppe: en 1978 fue elegido mejor sommelier del mundo y, desde entonces, se convirtió en un gurú de la degustación espirituosa. Hoy, es presidente de la Associazione della Sommelierie Professionale Italiana (ASPI), autor material del Coffee Codex y profesor del seminario al que asiste el sommelier de café ® en Avenches, Suiza.

giuseppe-vaccarini1“Nunca se había hecho algo así”, insiste Giuseppe y retruca: “Inventé todo por mí mismo. El objetivo era encontrar una metodología para testear un café”. Y la encontró. Además de definir los conceptos que deben evaluarse al tomar un café en forma “profesional”, Giuseppe ideó los complejos charts de armonización, para comparar la infusión con un destilado, un agua o un chocolate. El aparece como autor del Coffee Codex de Nespresso (junto a Claudia Moriondo, Edouard Thomas y Alexis Rodríguez) y, con sus sentidos privilegiados, le aporta al café toda la experiencia que adquirió catando vinos. Amabilísimo y retacón (“disculpen por mi inglés”, dice en cocoliche: habla perfecto), es el arquetipo del italiano de buen vivir, amante de bebidas & comidas, vecino de Milán y -en definitiva, como todo tano-, fundamentalista del espresso: “Es la medida perfecta para tomarse un café”.

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Crónicas de viaje

Avenches: probar café como un sommelier

16 Oct 2010

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Tema uno, tema dos: prueba sobre la degustación del grano verde. Alguno, más desorientado que los otros, espía las anotaciones del compañero de banco, pero: ¡no vale copiarse! El sommelier de café ® está en Avenches, el pequeño pueblito suizo de la época del Imperio Romano, como único representante de Latinoamérica (¡qué responsabilidad!) en el curso Nespresso Coffee Sommelier, que lo confirma como un entendido internacional en la materia. Somos seis los periodistas especializados (todos en gastronomía, ninguno en café, dos suecos, un griego, una española, un portugués y el argentino) que durante jornadas intensivas nos vestimos de laboratorio, con delantal y todo, para adquirir una metodología “científica” que transforme la cata del café en una disciplina exacta más que en un gusto subjetivo. Es que, ¿acaso todos los gustos no lo son?

sommelier-en-suiza-web5Con el maestro francés Edouard Thomas (es uno de los autores del tan mentado Coffee Codex y su tarjeta personal dice “sensory expert”), se prueba café verde aunque la epifanía llega en la materia Cómo probar café como un sommelier. La ficha de evaluación pone puntajes precisos, no como las estrellitas que califican las películas: se evalúan intensidad, cuerpo o acidez, con más rigor técnico que la lógica que Facebook impone en tiempos caprichosos: no importa si “me gusta”. Tema uno, tema dos: para este alumno, la variedad Kazaar suma 70 y el Leggero, 75 puntos. “Es un sistema de evaluación objetivo, puramente descriptivo, que no depende de sensaciones subjetivas”, repite Edouard: con el Coffee Codex como Biblia, en el laboratorio de Nespresso, sobre gustos está todo escrito.

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Crónicas de viaje

Avenches: viaje al centro de la cápsula

15 Oct 2010

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Si en las afueras de Ginebra opera la Máquina de Dios, en la fábrica de Nespresso yo me siento en el Paraíso. Nomás bajar del minibus que hace los 120 kilómetros hasta el pueblito de Avenches, el aroma a café te pega una cachetada embriagadora. ¡Este es mi lugar en el mundo! Con la precisión y la vocación por la seguridad de los suizos (“un solo accidente ya es demasiado”, recibe un cartel con el rostro en primerísimo primer plano del presidente de Nestlé), al visitante se le indica que debe deshacerse de celular, reloj, anillo o cualquier objeto que la impericia de una manito torpe pueda dejar caer adentro de una máquina. En minutos, estoy vestido con un mameluco marroncito y, si para el maestro Tom Wolfe el “beige” era sinónimo del menos inspirado ejercicio del periodismo, aquí no tengo vergüenza de ser un hombre café-con-leche de pies a cabeza (otra señal de previsión: ya en Buenos Aires se me había pedido mi medida de ropa, S, y mi talle de zapatos, 40).

nespresso-capsula-rojaLa superfábrica de Nespresso es el centro espiritual de un caserío de 3.000 habitantes fundado por los romanos en la época del Imperio y entonces conocido como Aventicum. Con la arquitectura intacta, el turista soñador imagina un encuentro fortuito con Asterix o Asuranceturix. ¡Por Belenos! ¡Por Tutatis! Pero nada más lejano de una aldea poblada por irreductibles galos que la fábrica Nespresso: en turnos de 24 horas por 7 días a la semana, produce 8 mil millones de cápsulas de café por año, con 400 empleados que trabajan rodeados de gigantografías y plasmas con imágenes de las plantaciones, todas tan lejanas como Suiza del Tercer Mundo, “para que entiendan que el proceso empieza mucho antes que ellos”. El que habla es Martin Bugmann, el mismísimo gerente de la planta, que conduce la recorrida con el espíritu didáctico del que guía a los párvulos en su primera visita a una fábrica de galletitas. Ya grandulón, con antiestética cofia y tapones en los oídos, igual me impresiono por la potencia de estas máquinas ruidosas: a toda velocidad, tuestan el café, lo muelen, lo meten en una cápsula, la tapan, la juntan con otras nueve, las meten en una caja de cartón. Al final del día, estas madrazas mecánicas habrán parido 14 millones de cartuchitos de café que viajarán hasta las boutiques de Buenos Aires, Dubai o Australia. Aun en su seriedad teutónica, a Bugmann se lo ve complacido cuando una sonrisa lo delata tan safisfecho del proceso, y confiesa: “Lo único que importa es la cápsula”.

 

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Crónicas de viaje

Ginebra: un chocolate a cada paso

14 Oct 2010

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La ansiedad de una noche solitaria en patria ajena (imaginen el desarraigo de estar a 10.000 kilómetros de casa…) me obliga a asaltar el minibar de la habitación del hotel en plena madrugada: un Toblerone alcanza para mitigar la angustia oral aunque el precio (7,50 francos suizos, casi 35 de los nuestros) podría quitarme el sueño por un rato.

sommelier-en-suiza-web3Los devaluados pesos argentinos no alcanzan para abrir una cuenta que haga gala del legendario secreto bancario ni para comprar un reloj de los que muestran en las vidrieras (Tag Heuer, Tessot o Briesling arrancan en 2.000 franquitos: mejor ni calcular). Entonces, el viajero sudamericano se empacha con otro de los productos autóctonos de la Confederación: a cada paso, una chocolatería. Si Nestlé, Milka, Lindt o Toblerone son emblemas nacionales, en las callecitas de Ginebra uno se topa con el cacao que, como el café, llegó del Nuevo Mundo y acá encontró una nueva vida. ¡Empacho!

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¡No se hagan los osos! ¿Qué esconde el logo?

Como esas pistas secretas masónicas o los antiguos mensajes cifrados de los illuminati, hay quienes adivinan códigos no dichos en el logo de Toblerone. Entre las montañas, un oso hace la pirueta que se le exige a toda mascota: levanta la patita. ¿Un mensaje en clave?

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Ginebra: la música que toman todos

13 Oct 2010

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El chorro, como atracción principal: el Lago Lemán es el corazón acuático de Ginebra, con 72 kilómetros de longitud y 12 de ancho (¡!). Bueno, es el más grande de Europa Occidental, tanto que se reparte entre Francia y Suiza. En sus orillas, se disponen varias ciudades: entre ellas, Montreux, célebre por su festival de jazz. Para cada julio desde 1967, los grandes de la música mundial se encuentran en esta orillita y le ponen nombres propios a un cartel impresionante: este año, vinieron Phil Collins, Roxy Music, Norah Jones, Tricky, Missy Elliott, Billy Idol, Regina Spektor, Ben Harper, Massive Attack, Youssou N’Dour, Elvis Costello, Diana Krall, Herbie Hancock, Quincy Jones, Air, Charlotte Gainsbourg, Vampire Weekend, Julian Casablancas, Pat Meheny, Paco de Lucía y… ¡más, más, más! Tocaron todos.

trompetaPara celebrar el eventazo anual, en junio del 2008 abrió el primer Montreux Jazz Café en el aeropuerto de Ginebra, un bar temático dedicado al acontecimiento. Se dice que es “un embajador cultural para Suiza”: bien ubicado en el hall de arribos, es lo primero que ve el turista al pisar la gran ciudad helvética. Y en modalidad de franquicia, ya abrió sucursales en Zurich y en Sydney, Australia, con idéntico lay out. Las paredes se empapelan con estampas de los próceres del jazz: en riguroso blanco y negro, una bendición para el cafetero melómano que pide un espresso y se lo sirven en tazón, custodiado por la recia pero aun así bondadosa mirada de Marvin Gaye.

 

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Ginebra: composición tema, la vaca

12 Oct 2010

sommelier-en-suiza-webUna vaca y un perro San Bernardo: los emblemas faunos de la Confederación Suiza se multiplican en los puestos de souvenirs y en toda memorabilia nacional, una siempre dispuesta a entregar la leche legendaria y otro, presto al rescate del montañista malogrado. Ambos, en triste y servicial destino: esclavos del hombre. Con los relojes y el secreto bancario, el chocolate es patrimonio suizo y siempre acompaña el cafecito, como colación. Y aunque una mitología jamás comprobada diga que murió por efecto de la pintura tóxica (¡!), la histórica vaca de Milka es otro emblema por acá: siempre en violeta, es el ícono de Suchard, la empresa que el chocolatero Philippe fundó en 1825 en Nuchatel, plena Suiza francesa. De raza Montbéliard, la mascota ofrece su mejor mirada vacuna frente a los rigores de la globalización: aunque Suchard nació como una empresa dedicada a promover el chocolate y la leche suizos, ahora pertenece a la supercompañía yanqui Kraft Foods. Las vaquitas son ajenas.

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