Ronda de cafeterías: Modena Design, nostalgia de los noventa

05 Ene 2010

vaso-12¿Pizza con champán? Nah, café con medialunas. La fórmula gastronómica menemista que inmortalizó mi amiga Sylvina Walger se actualiza enfrente nomás de la Facultad de Derecho: a metros de mi mesa se desparraman políticos (el más conocido, ex legislador, hoy ministro) que, en el día de Reyes, arman una rosca. Recoleto y ampuloso, Modena Design es un café anclado en los ’90, dedicado al automovilismo, con valet parking y playa con importados. En exteriores, árboles añosos y unas pocas mesitas para observar a los que hacen running (o rally) por la avenida Figueroa Alcorta (velocidad máxima: 70 km/h). Adentro, un muestrario de la ostentación fierrera: souvenirs de Maserati o Ferrari, en plan nostalgia para los que añoran los días en que un demente llegaba a Pinamar en menos tres horas. Y café: un discreto El Potosí, como delatan los sobrecitos de ázucar, sin mucha espuma ni consistencia. A 7 pesos el pocillo, $ 9 el jarrito y $ 20 el “desayuno ejecutivo”: para los trajeados que vienen a cerrar negocios mientras sueñan con transformar ese autito de colección en uno de verdad, juguito artificial y una toma de posición: medialunas o tostado.

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Modena Design: Figueroa Alcorta 2270,  4809-0566 /67 /68, Capital Federal. Lunes a lunes, mediodía y noche. Wi-fi: hay. Y, como corresponde a todo restobar mediocre, un televisor clavado en TN (cuando no hay carreras, claro…).

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Martínez, bulevar Charcas: más que café, cafetín

31 Oct 2009

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Esquina de ese barrio loteado como “Alto Palermo”, a cuadras nomás de “Palermo Freud”, el sensible se acomoda como puede en las mesitas del Café Martínez del bulevar Charcas. Digna franquicia de la cadena cafetalera nacional, los interiores de madera y los mozos de uniforme lo emparentan con el bar tradicional. Detrás del mostrador, las tolvas con los granos para el despacho albergan cantidades de Brasil y Colombia y, en el soporte, un televisor clavado en TN amarga el disfrute del cafecito (cada dos minutos, cartel naranja y alarmas: “¡Ultima noticia!, un dueño mordió al perro”). El sommelier de café ® confiesa sin pudores que tiene cierta simpatía por Martínez pero, exigente como es, pide un “Selecto“, poniendo la zancadilla. A 7 pesos el pocillo, apenas un blend pasable, demasiado flojito y con espuma inconsistente. Acompañan la tacita dos galletitas de manteca y minúsculo vaso con soda. Se lamenta la estrechez ambiente: de tan pequeñas, en la mesa no entran café + diario (menos si leés La Nación…), y los baños son para contorsionistas: húmedos y calurosos, cómodos como cambiarse en un ascensor. Y mientras se padece el bochorno prematuro, un cartelito anuncia la atracción para el próximo verano: “Refrescate, capuccinos fríos”.

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Café Martínez, bulevar Charcas: Bulnes y Charcas. De lunes a lunes, todo el día. Mesas en la vereda. Wi-fi: hay (televisor clavado en TN, ay, también).

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Le Blé: no digas “sí”, di “oui”

22 Sep 2009

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Se sabe: fanático del Brunch, busqué un lugar donde pasar el desayuno-almuerzo. Y con aspiraciones parisinas (que no afrancesadas), Le Blé me prometió una ilusión de Ciudad Luz. Con ambiente bo-bo (bohemio-burgués: mucha madera, tazones de loza y despacho de panificados) y especialidad en croissant, pain au chocolat, boulangerie y patiserie (¡!), decidí probar el café. Mmm, dudoso. Un barista con dedicación exclusiva ofrece la variedad Colombia orgánico de la marca Central de café pero, en desafío al menaje clásico, en vaso de vidrio sin asa (¡quema!). Al menos, la transparencia del vidrio permite apreciar la espuma: 3 milímetros, bien medidos con regla. Pero falla la prueba del ázucar: sin consistencia en la “tapa” de crema, se va al fondo y no aguanta nada en superficie. Accesorios: vasito de soda tibia y (lo mejor) una de-li-cio-sa trufa de chocolate. Como diría el profesor Lafauci (¡ídolo!), mi veredicto: 3/5.

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Le Blé. Alvarez Thomas 899. De martes a domingo, todo el día. Sólo efectivo. Wi-fi: hay.

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Hoy en “Brunch”: Starbucks imita a los bares tradicionales

23 Ago 2009

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Ni delantales verdes ni sillones de diseño ni (¡sacrilegio!) vasos de papel: hoy en Brunch (domingos de 11 a 13 por Metro 95.1), el sommelier de café ® comentó la singular estrategia de Starbucks en los Estados Unidos para hacer frente a la crisis: ya no sólo imitar a McDonald’s sino también copiarse de los bares tradicionales. El 15th Avenue Coffee and Tea (recién inaugurado en la zona de Capitol Hill, Seattle) tiene paredes de madera gastada, sillas que no combinan entre sí, tazas de loza y lo único que delata su filiación con la multinacional cafetera es un pequeño cartel en la puerta que, casi, se disculpa: “Inspirado por Starbucks”.

Como los de antes. La cafetería promete ciclos de música y poesía, y una atención personalizada.
Como antes. Aunque no parezca, es un Starbucks: promete ciclos de música y poesía, y una atención personalizada.
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Ahorita mismo, el Café Tacuba

08 Jun 2009

cafe-tacuba-azulejo1La chilanga banda toca en el Luna Park y yo, desde la platea, me transporto al Café Tacuba. No el grupo que cumple veinte años y festeja en la Argentina, sino: el Tortoni del DF (que le dirán “defectuoso” pero aún resume todo lo hermoso y horroroso de la Humanidad). Fundado en 1912 en una casona colonial del siglo XIX, y a la vueltita nomás de la elefantiásica plaza del Zócalo, en el Café Tacuba pido un café espeso como petróleo y me convidan con su receta mítica de mole poblano. ¡Oooooorale! Transcribo parte de la carta, casi un repertorio de personajes del Chavo: conchas blancas, roscas de canela, chamucos, empanadas de nuez, alambres, chilindrinas, volcanes, espejos, afamadas magdalenas, novias, panqué de pasa y gala de galas. Puro realismo mágico latinoamericano. La memoria emotiva rescata aquel episodio gourmet: meses antes de la psicosis gripal porcina, yo en la punta de una mesa donde comemos como chanchos. Acompaño el café con un entremés ranchero (un millón de calorías), y en el puerco maridaje, brindo con michelada: cerveza, limón y sal. ¡Salud!

Tacuba, el original. ¡Ojalá que llueva café!
Tacuba, el original. ¡Ojalá que llueva café!
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