Primer round: arábica vs. robusta

13 May 2009

Publicado hoy en Clarín

“Mmm… ácido”, se dirá. “Amaderado”. “¿Astringente?”. La taza y aun el vaso de cartón se acercan a la boca (jamás, vidrio o metal: queman los labios) y el paladar entrenado intuye: tabaco, vainilla, malta… arveja. ¿Todo eso en un café? Así me hice sommelier, cuando me desayuné con la epifanía de convertir el momento trivial, por cotidiano (todos tenemos una cafetera en casa), en episodio gourmet. Ahora, que lo valioso es “la experiencia” y la ingesta de un ceviche puede transportarte al Camino del Inca, ¿qué debe saber un amateur, pero con inquietudes, para lucirse como experto en la infusión? Primeros palotes de una serie de columnas que se anuncia lunga (como le dicen en Italia a nuestro “café en jarrito”): si el mundo puede dividirse en PC o Mac, Menotti o Bilardo y Alondra o Búho (sea uno de tomar a la mañana o a la noche, se entiende), el mundo del café también tiene dos bandos: arábica o robusta. Boca-River del cafeto, gana arábica por goleada, con dos terceras partes de la existencia mundial: por acá, se cultiva en Colombia y es la variedad de las marcas dignas. El episodio gourmet consistirá en identificarla: la arábica es más aromática, casi perfumada, dulce. Un toque… achocolatada. Que el sommelier vocacional cierre los ojos y perciba un sabor ligeramente ácido, y que mire (ahora, sí: abra los ojos): la crema es de un color avellana tirando al rojizo. Un modelo de ficha de cata preguntará por la persistencia en la boca, el cuerpo o el equilibro, entre ácido o amargo. No desesperar: requiere experiencia demostrable y, si una mitología del café asocia la infusión a un ritmo acompasado caribeño, la estampita bucólica del colombiano Juan Valdez se materializa con la arábica (consumir con moderación). En cambio, la robusta latinomericana es, obvio, más fuerte. Se cultiva mucho en el Brasil (país que acapara el 30 por ciento de la producción mundial de café) y es amarga y astringente. En el boliche de la esquina me ofrecen “robusta” y, ahí nomás, me sitúo con el gesto agrio del enorme Anton Ego, el intransigente crítico gastronómico de Ratatouille: “¡Argh!”. Que el sommelier vocacional haga la prueba: la lengua se le pondrá tirante por el tanino, un ácido natural que coagula la saliva, tanto como si tomara… vino tinto. Entonces, que alce su taza, y diga: “¡Salud!”.

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Las tazas rotas

12 May 2009
En una campaña que los genios del marketing llamarán “crossover” (¡!), la marca italiana Illy (wikidato: Francesco ídem fue el inventor de la cafetera automática) se asocia con el español Almodóvar para su última película, Los abrazos rotos. Taza y platito, en edición limitada, multiplican la cara de la star Penélope Cruz impresa en loza. O que lo digan, con sus propias palabras, los agentes de prensa de Illy (*):

“Almodóvar ha firmado para la ocasión una taza de café espresso para la Illy Art Collection  que reproduce el rostro de Penélope Cruz, protagonista de la película, en matices warholianas, en una sucesión de fotogramas que envuelve su superficie”.

Tomá mate. Ah, no. El fetichista de la loza admitirá que las tazas son imprescindibles en cualquier colección que se precie pero cotizan en euros: 50 billetes cada una (http://www.illyehop.com). Para el otoño europeo saldrán a la venta otros modelos para completar una colección de seis tacitas. Y servirán café (Illy, claro) en las proyecciones de Los abrazos rotos que, hay que decirlo, no viene recibiendo muy buenas críticas…

Lee mis labios. El logo de la película y la cara de Penélope, impresos en la taza.
Lee mis labios. El logo de la película y la cara de Penélope, impresos en la taza.

(*) Llamado a la solidaridad periodística: evitar la cita vana a Andy Warhol ante cualquier elemento que reproduzca, al menos, una figura geométrica y dos de los colores primarios.

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¿El café mata?

10 May 2009

Leyenda en supertazón (el de cereales, no el de fútbol americano) que fue souvenir corporativo del canal Sony Entertainment Television:

“Una taza como ésta de café equivale a la ingesta aproximada de 20 cafés pequeños, lo cual es igual a 10 gramos de cafeína, lo cual es igual a intoxicación. Se ha determinado que el consumo excesivo de café es nocivo para la salud, es decir, MATA”.

¿Dengue? ¿Gripe porcina? ¿Intoxicación por cafeína? Un aporte más a la psicosis general.

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Corte de manga

10 May 2009

Ahí donde el vaso de cartón haya reemplazado al pocillo, se hará caliente una vacilación del bebedor indeciso: “¿Y si me quemo?”. En tiempos en que lo portátil se vuelve valor de época y el café es take-away, la “manga” (o “sleeve”, en el inglés original) se volvió filón: creada por Starbucks a mediados de los ’90 para evitar otro eventual episodio de la industria del juicio, alumbró una mitología propia. Que su inventor se volvió millonario (Patrick Dempsey hace de él en la comedia tontolona Quiero robarme a la novia) y que su customización se convirtió en culto pop, con manguitas tuneadas para Navidad o el día de Acción de Gracias. ¿Un quemo?

Jo, jo, jo. Una manguita navideña
Jo, jo, jo. Una manguita navideña
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