Seattle, 1971: verde que te quiero verde

27 Mar 2015

La historia ilustrada del vicio permitido.

Starbucks, cartoon

En marzo de 1971, tres amigos universitarios fundaron un pequeño despacho de café en el mercado Pike Place de Seattle y lo bautizaron en homenaje a un personaje de Moby Dick. Pronto contrataron a Howard Schultz, un empleado que se quedaría con la compañía y que, después de un epifánico viaje a Milán, adaptaría el espresso al gusto de los yanquis y daría los itálicos nombres de “alto”, “grande” y “venti” a sus nuevos vasos de cartón. Cuatro décadas más tarde, Starbucks es la mayor empresa de café del mundo, con casi 21 mil tiendas. La ola verde se convirtió en un tsunami.

Encontrá más notas similares en
El libro del Café

Nueva York, 1959: Juan Valdez nace en Manhattan

26 Mar 2015

La historia ilustrada del vicio permitido.

Juan Valdez, Kurosama

Aun con la guayabera blanca, el sombrero de paja y la mula Conchita, Juan Valdez nació en plena Madison Avenue, en el recoleto corazón de Manhattan. En 1959, los cafeteros de Colombia le encomendaron a la agencia de publicidad DDB la creación de un personaje que fuera amigable para los consumidores y que tuviera un nombre que los gringos pudieran pronunciar. La campaña fue un éxito sin precedentes. En sólo cinco meses, el 87 por ciento de los estadounidenses reconocía a Juan Valdez como “un hombre de confianza”. Desde entonces, fue un emblema del café colombiano y, aunque se proponía como un ícono nacional, en realidad era un personaje ficticio: aunque se presentaba como un caficultor auténtico, lo representaba el actor José Duval, que jamás había pisado una finca cafetera y era cubano.

Encontrá más notas similares en
El libro del Café

Nueva York, 1952: la invención del coffee break

25 Mar 2015

La historia ilustrada del vicio permitido.

Mad Men, taza

Salvavidas para la fatal hora de la siesta, la pausa laboral para el café se institucionalizó en 1952, cuando una campaña publicitaria de los Mad Men reales acuñó el eslogan insuperable: “Bríndese un coffee break y vea lo que el café le brinda a usted”. Había sido un encargo de la Agencia Panamericana del Café, que quería formalizar una costumbre que ya se había extendido entre patrones y empleados: para mediados del siglo XX, el 80% de las empresas consentía un recreo de 15 minutos para tomar café.

Encontrá más notas similares en
El libro del Café

Washington, 1914: el instantáneo va a la guerra

24 Mar 2015

La historia ilustrada del vicio permitido.

Washington Coffee

Se llamaba George Washington, era belga pero vivía en Guatemala y fue una clase diferente de prócer: en 1906, patentó la fórmula para disecar café y conservarlo en un frasco, al que sólo hiciera falta agregarle agua caliente. No fue un éxito instantáneo. Pero el estallido de la Primera Guerra Mundial alumbró una fortuna entre tanta tragedia: el ejército de los Estados Unidos compró toda la producción de Washington e incluyó el café instantáneo entre las provisiones que recibía cada soldado. Ya con la paz, los combatientes llevaron la costumbre a sus hogares. Y con la Segunda Guerra Mundial, se consolidó el furor: el café brindaba una sensación de hogar en las trincheras.

Encontrá más notas similares en
El libro del Café

Hamburgo, 1819: el descubrimiento de la cafeína

23 Mar 2015

La historia ilustrada del vicio permitido.

Cafeína

“¡Eureka!”, gritó el químico alemán Friedrich Ferdinand Runge cuando descubrió el alcaloide psicoactivo del grupo de las xantinas, que algunos años más tarde sería la droga más consumida del mundo. Obsesivo y metódico, Runge era un precoz investigador ya desde niño, cuando experimentaba con tubitos, frascos y probetas. Pero el mayor desafío de su vida le llegó a los 24 años porque pudo sintetizar la droga que es el componente principal de la oscura bebida que quitaba el sueño de ilustres y desconocidos. La cafeína se encontró en 1819 a instancias del poeta Johann Wolfgang von Goethe: acudió al joven químico para averiguar por qué no podía dormir. El autor de Fausto tomaba veinte cafés por día.

Encontrá más notas similares en
El libro del Café

Viena, 1683: la fundación mítica del desayuno

20 Mar 2015

La historia ilustrada del vicio permitido.

Latte

El 13 de agosto de 1683, el polaco Franz Georg Kolschitzky actuó como topo, se infiltró entre las líneas del ejército otomano que ahogaba a Viena y, después de dar una señal, habilitó el ataque por la retaguardia. Los turcos huyeron derrotados y, en la estampida, dejaron quinientos kilos de café. Premiado por su lealtad y valentía, Kolschitzky recibió la licencia para abrir una cafetería. Se llamó La botella azul y, para aliviar el amargor del café a la turca, le agregó leche caliente. Y empezó a servirlo de mañana. Urgido por la necesidad de acompañar la bebida con una colación, le encargó a su maestro pastelero que invente una factura, que tomó la forma de una medialuna como recuerdo de la victoria frente a los turcos.

Encontrá más notas similares en
El libro del Café

Londres, 1674: la petición de las mujeres

19 Mar 2015

La historia ilustrada del vicio permitido.

Petición mujeres

“Encontramos últimamente una notable decadencia de aquel auténtico vigor inglés”, escribieron las mujeres londinenses en su infame petición de 1674, publicada en los primitivos periódicos de Inglaterra. Desatendidas e insatisfechas, exigieron la prohibición del café porque lo acusaban de la falta de deseo y la baja performance amatoria de sus maridos. Ellos contestaron con otra solicitada, donde afirmaban: “El café hace que la erección sea más vigorosa”.

Encontrá más notas similares en
El libro del Café

Roma, 1600: el bautismo del café

18 Mar 2015

La historia ilustrada del vicio permitido.

Clemente VIII

En el año 1600, el papa Clemente VIII se vio obligado a bautizar el café frente al furor de los venecianos que habían empezado a importarlo desde el cercano Oriente. Por oscuro y caliente, se lo llamaba “la bebida del diablo” y, para algunos chupacirios, era una auténtica herejía que un buen cristiano se rindiera ante los efluvios de la libación sobria. Las presiones se multiplicaron en el seno mismo de la Iglesia (muchos curitas eran fanáticos del café) y empujaron a Clemente VIII a probar una taza y dar su veredicto. Después de unos minutos en silencio, dijo el Papa: “Sería pecado dejar a los infieles una bebida tan deliciosa. ¡Venzamos a Satanás impartiéndole bendición, para hacer de ésta una bebida auténticamente cristiana”. Y sanseacabó.

 

Encontrá más notas similares en
El libro del Café

La historia ilustrada del vicio permitido

17 Mar 2015

Parece que se descubrió en Etiopía, lo tuvo que aprobar un papa y fue a la guerra. Ocho hitos del brebaje negro.

Kaldi

Libro Café, viñeta“Más loca que una cabra”: el refranero popular podría hablar del descubrimiento fortuito del café, allá por el año 800 en la remota Abisinia, hoy Etiopía, un páramo del norte de África. El pastor Kaldi vio que sus cabras saltaban enloquecidas y temió que hubieran sido envenenadas. Pero se alivió al comprobar que sólo habían comido las semillas del cafeto, el arbusto del que saldría una bebida milagrosa y milenaria, tan estimulante para un oficinista en la hora después del almuerzo como para un pastor etíope que quería ser poeta. Eso dice la leyenda. La realidad indica que, desde entonces, el café se convirtió en la segunda bebida más consumida del planeta, después del agua, en el segundo commodity del mundo, después del petróleo, y que provocó guerras y revoluciones, fanatismos y prohibiciones. Y todo esto cuenta el libro Café, de Etiopía a Starbucks: la historia secreta de la bebida más amada y más odiada del mundo. Ya en su temprano comercio manejado por los turcos, un modelo para las más feroces prácticas monopólicas y un símbolo de las crueldades del capitalismo: lo que un europeo paga por un café es lo mismo que cobra un campesino por un día de trabajo. Cultivado en países pobres para que se consuma en los ricos, el café traza una parábola del último milenio en la cultura humana: una crónica que es tan ancha y compleja como el mundo, pero que puede resumirse en algunos hitos fundamentales, desde su unción bautismal hasta otra clase de conquista y una nueva forma de imperio cafetero.

Publicado en Brando

Encontrá más notas similares en
El libro del Café

Un viaje por los orígenes del café

24 Feb 2015

La entrevista al Sommelier de café ® publicada en
El Tiempo, el diario más importante de Colombia.

NICOLAS ARTUSI

Libro Café ColombiaAdicto confeso al café, tanto que escribió un libro que podría resumirse como la “historia universal” a partir de esta bebida, el argentino Nicolás Artusi no imagina su libro compartiendo estantería con los volúmenes de recetas de cocina; para él, Café es un ensayo cronicado. Pero también tiene mucho de libro de viaje, siguiendo los pasos que el café ha dado en el mundo desde su leyenda más antigua: su descubrimiento en Abisinia (hoy Etiopía), en el año 800 d. C., cuando sus frutos enloquecieron a las cabras de un pastor –lo que se asocia con el origen del dicho ‘loco como una cabra’–, hasta el fenómeno de su consumo masivo con tiendas como Starbucks. Además de anécdotas deliciosas –como la decisión que tomó el papa Clemente VIII de bautizarlo para que no se dijera más que era una bebida del demonio, sino una bebida cristiana–, Artusi señala que también puede descubrirse en él una guía de viaje de los lugares más emblemáticos del café, que cambiaron incluso costumbres del mundo.

(más…)

Tags
Encontrá más notas similares en
El libro del Café