Volturno: la chica Almodóvar

14 May 2009
Como Gilette, una marca que se volvió genérica
Como Gilette. Una marca que se volvió genérica

Publicado ayer en Clarín

Menaje gourmet heredado de la tía Delia o fetiche kitsch, reescrito en clave retro: si Rossy de Palma, la española que hacía de Marisa en Mujeres al borde de un ataque de nervios, se colgaba dos cafeteras de las orejas, la Volturno es casi una estrella en el showbiz cafeteril. Nacida en Italia (bueno, por algo comparte nombre con un río que desemboca en el mar Tirreno) y convertida en genérico por súper popular, la “marca oficial” vendió un millón de unidades, sólo en la Argentina. Pero no por familiar es facilona: tiene sus secretos. ¿Cómo optimizar la preparación? El café tiene que estar tostado de medio a oscuro, y molido medio (pedir en el despacho que el grano esté a 2,5). Calcular que se usan 6 ó 7 gramos por taza y que el filtro debe estar lleno hasta el ras. Ese fue el primer paso. Después, se pone el agua en ese cono invertido que funciona como base: el sommelier exigirá el uso de agua mineral pero sólo aquella con bajo contenido de sodio (chequear las etiquetas de las marcas populares). Acá hay rosca: es importantísimo que gire a tope porque si no está bien ajustada habrá pérdida por la junta. ¿Listo? Al fuego medio-medio. Una explicación cientificista dirá que la dilatación hará pasar el agua a través del café y lo empujará, ya preparado, a la mitad superior (tarda entre 1 y 2 minutos). ¿El resultado? Un café sin espuma, pero muy aromático.

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