Mama Racha: santa madre del palermismo

“¿Qué es nuestra imaginación comparada con la de un niño que tiende las vías del ferrocarril con espárragos?”: la vida nos regala inesperadas piezas de poesía en los lugares más inesperados. En este caso, en los sobrecitos de azúcar. Escritos por el rockero/socialité Joe Fernández, los sobres de café El Continente se desparraman por las mesas de Mama Racha, piedra basal del palermismo omnipresente de los últimos años. Pionera en la esquina de Armenia y Costa Rica (de la época en que todavía quedaban talleres mecánicos en la cuadra), la Mama se fue ampliando, a tono con el lujurioso crecimiento comercial de la zona: primero compró el local aledaño, después agregó el entrepiso, más tarde la terraza (con vista a la plaza, de lo mejor del lugar) y, ahora, con la generosa ampliación de las veredas que Macri les regaló a los comerciantes del barrio, las mesas al aire libre se multiplican por mil (pronto, ¡a la conquista de toda la manzana!). Todo es palermidad en Mama Racha, pero digna: por ser de las primeras, conserva cierta nobleza en ensaladas & sandwiches (a $ 33 el de salmón), aunque la atención es para aguantadores: aquí y en MalasArtes, otro clásico de la zona, pudo haber nacido el cliché que caracteriza a todos los camareros como artistas en potencia que matan el tiempo (y el hambre) atendiendo mesas. Además de la improvisada poesía, el café El Continente ofrece una infusión como la de cualquier barcito porteño: a veces quemado, apenas sabroso, con un regusto áspero y sacado con una máquina que ha dado unas cuantas batallas, a 7 pesos el pocillo y a 12 el café con leche, espumoso y acompañado en el menú desayuno ($ 22, con tostadas) por un vaso de jugo recién exprimido. Un poema.

Mama Racha. Costa Rica y Armenia, Palermo Viejo, 4833-4950. Todos los días desde las 8.30 al cierre. Wi-fi: hay (a veces se corta y en el entrepiso no funciona, pero se puede usar la de Bartok, el bar que está enfrente). Aire acondicionado, mesas al aire libre y terraza.



Muy bueno, hace un tiempo anduve desayunando por ahi. Todavía recuerdo lo mal que me miraron mientras le sacaba fotos como un loco al desayuno aunque pude pilotearla.
Recomendado.
Sí, lo de Mamaracha está bien hasta ahí, porque la atención…mmmm… Pero de todas maneras es algo extensivo a todos los locales de Palermo que estan superados de gente y tienen una altísima rotación de empleados.
Mamaracha fue de los primeros antes del furor de Palermo y conserva cierta calidad que los que vinieron despues directamente ignoraron. Son muy buenos los desayunos, con las mediaslunas que las hacen en el local.