
Un cafecito a 10.000 metros de altura: desde el 1° de febrero, los pasajeros de la aerolínea LAN podrán tomar un café Juan Valdez a velocidad crucero. El acuerdo incluye la oferta exclusiva del café colombiano a bordo de los aviones. Y en todos los vuelos regionales con duración menor a tres horas, se distribuirá, junto con el vasito, un muffin para acompañarlo, bajo el concepto de “coffee break“. La compañía LAN transporta a más de 22 millones de pasajeros al año, por lo que se estima que se servirán 13 millones de tazas de café Juan Valdez al año en los aviones. Además, se anunció que abrirán cafeterías con la marca colombiana en varios países de Latinoamérica: la Argentina, Perú, México y Puerto Rico.

Como la lupa para el detective o la libreta para el periodista, el tamper es la herramienta fundamental para el barista, sin la cual no se enfrenta a la máquina: es el elemento que permite presionar y compactar el café molido en el portafiltro de la cafetera express. Con una base de acero inoxidable, el Tamper Bamboo se luce con su mango de madera de bambú o nogal, lo cual le brinda la elegancia propia de un barista bien entendido. Disponible en dos medidas (60 ó 90 dólares), se promociona como el fetiche de calidad para el cafetero en funciones.
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En 1670, una tal Dorothy Jones, de Boston, recibió una licencia para vender café y se convirtió en la pionera de la infusión en los Estados Unidos. Desde ese hito fundacional hasta la cadena de cafeterías con 17.000 sucursales en todo el mundo, la infografía cuenta la historia de nuestra bebida favorita en yanquilandia. Barras y estrellas, granos y tazas.

Siempre preocupados por evitar un juicio por quemaduras de café, los yanquis se las ingenian para prevenirse ante las manitos más torpes. Esa es la misión de Cuppow, una tapa de goma que se ajusta sobre los frascos de conserva y los convierte en vasos térmicos. ¿De goma? Nah, de algo parecido pero “ecológico” y reciclabe porque un objetivo del inventazo es ofrecer una alternativa “verde” al problemón que suponen tantas tapas de plástico en los vasos para tomar café. Embebidos (je) de un espíritu vintage, los diseñadores Aaron Panone y Joshua Resnikoff crearon el Cuppow, que se vende por Internet a 7,99 dólares, y ellos mismos le dedican una cartita al consumidor desde su packaging, donde se pronuncian “con amor” y advierten que ésta es la solución definitiva para no volcarse cada vez que se tomen un café.


Para un brunch refrescante, buscando llegamos a Ceviche, un restaurante con dos sucursales que tiene a los ceviches y tiraditos como sus especialidades. El tiradito criollo en base a lenguado es uno de los más pedidos, también hay otro con salmón rosado y maracuyá “que va muy bien con tanta lima y tanto limón”, según nos cuentan, y algunos más sofisticados con langostinos enteros y batatas caramelizadas, o salmón rosado y acompañado con nigiris (en una propuesta de cocina fusión). Cada plato ronda entre 67 y 70 pesos; mientras que la degustación de todas las variedades, unos 90 pesos. Próximamente abren sucursal en Pilar. “Una propuesta interesante pasa salir de pasta y parrilla: la carta es muy fresca, muy Pacífico“.

Ceviche. Báez 390, Las Cañitas.

En el pueblito de Tukwila, al sur de Seattle, en el polo cafetero de los Estados Unidos, la multinacional de la sirenita dio una señal favorable para el medio ambiente: Starbucks abrió su primera cafetería adentro de un container reciclado. Sin mesas ni sillas, apenas con una barra para comprar un latte y llevarse el vaso para el camino, es una prueba piloto para recuperar los mamotretos desechados que se habían usado para llevar mercadería desde Londres a los Estados Unidos. El local fue construido según el estándar LEED (que certifica lo ecológico de toda la cosa) y usa energías verdes, con ahorro de agua y empleo materiales reciclados. ¿Los containers serán los nuevos íconos del fast food? Esta construcción experimental va en línea con una nueva “política ecológica” de Starbucks, que tiene más de 17.000 locales en todo el mundo y que podría replicar esta idea en otros países.

“El café de filtro estaba out, hasta la nueva cafetera de filtro Bodum“: lo dicen aquellos afortunados que ya tuvieron la suerte de probarla. Se llama Bistro Pourover, la produce la marca danesa Bodum (dueña de las mejores prensas francesas) y es el gadget cafetero del año para muchos entusiastas: a la venta en Europa y los Estados Unidos por 249 dólares, promete un nuevo sistema que calienta el agua a la temperatura justa (alrededor de 93 grados) y que la distribuye de manera pareja sobre el café molido, lo que permite una óptima extracción de todas sus propiedades. Lo mejor es que no necesita filtro de papel: la Bistro tiene un filtro de acero inoxidable de color titanio y el termo de plástico conserva el café caliente por más tiempo. Con tanta tecnología y arrogancia de diseño, entre los fundamentalistas del espresso: ¿una nueva oportunidad para el café de filtro?

Mientras se siguen discutiendo los efectos del café sobre el organismo, en los Estados Unidos redoblan su apuesta por el super size: la cadena canadiense Tim Hortons rebautizó toda su línea de vasos con el objetivo de ofrecer una medida más grande. Ahora, el vasote XL tiene 24 onzas de líquido negro (unos 0,7 litros). El vaso pequeño se convirtió en XS y así… Con el mismo criterio que se usa para la ropa, en Tim Hortons quisieron simplificar las medidas, de cara a los altos y los ventis de Starbucks que confunden a los consumidores angloparlantes. Con semejante vasote, las autoridades sanitarias de Canadá (el país donde la cadena tiene 3.225 locales) advirtieron que el máximo recomendable es de 400 mg. de cafeína por día… justo lo que tiene un vaso XL.
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La ideota del diseñador Damion O’Sullivan parodia con ironía el subidón matutino que nos da una taza de café. Se llama, obviamente, Morning Mug: cuando está fría, muestra un rostro dormido envuelto en la oscuridad de la noche; cuando se calienta gracias al café, la taza se va despertando y ofrece su gesto más amigable.

Lo dice la benemérita revista Archives of Internal Medicine: tomar café disminuye el riesgo de padecer depresión. Y lo confirma el Departamento de Nutrición y Epidemiología de la Universidad de Harvard. ¡Alegría! La investigación se desarrolló entre 1996 y 2006, con la participación de 50.739 mujeres estadounidenses de 63 años de promedio y que no tenían síntomas de depresión al inicio del estudio. Durante los 10 años de seguimiento, se identificaron 2.607 casos incidentales de depresión. En comparación con las mujeres que consumían una taza o menos de café por semana, el riesgo relativo de depresión fue de 0,85 para las que consumen 2 a 3 tazas de café por día. La cifra bajó al 0,80 para quienes tomaban cuatro tazas o más al día. Esto sugiere que el consumo de café puede actuar como un factor protector para la prevención primaria del trastorno depresivo.