¡Estas tazas eran una basura!

22 May 2017
HuskeeCup, tazas y platos fabricados con las vainas del grano.

Lo último en el mundo del café es… la basura del café. El invento de la semana se llama HuskeeCup y es un desarrollo tecnológico para fabricar tazas y platos de café con los residuos del grano. En las plantaciones de café, las vainas de la semilla quedan como basura después de la recolección. Un grupo de personas de distintos países involucradas en la producción cafetera crearon un método para convertir esas cáscaras en vajilla para tomar el café. En lo simbólico, buscan unir el origen del café con su destino final: desde la finca hasta la mesa (el material conseguido es más resistente que la cerámica o la porcelana y evita la dispersión térmica). En lo práctico, se persigue un objetivo ambicioso: lograr el plan “basura cero” en los próximos años en las haciendas de café involucradas en el proyecto.

Tags
Encontrá más notas similares en
Ideotas

La aventura del café en el cámping

17 May 2017
BRuX, la cafetera manual pensada para cámpings.

Le dicen “cafetera aventurera”: apta para el cámping, la playa o la montaña, BRuX promete olvidarse para siempre del frasquito instantáneo. En pocos casos, una maravilla de diseño que multiplica las posibilidades del filtrado. Los creadores de la empresa Boco se proponen “reimaginar las cosas de todos los días” a través del diseño inteligente. En pocas palabras, son tres piezas que se encastran: un vaso térmico, un embudo retráctil que se esconde adentro del vaso en el momento de la erogación y una tapa hermética que, según se promete, puede mantener el café caliente durante horas y horas. Cuesta 70 dólares (con 40 filtros incluidos) y se dice que es irrompible y fácil de limpiar.

Encontrá más notas similares en
Cafeteras

Buenos Aires ya tiene su… cafeteguía

15 May 2017

Como las grandes ciudades del mundo, Buenos Aires ya tiene propia guía de cafeterías: se llama Cafeteguía y está disponible en los navegadores y las redes sociales. Organizada por barrios y categorías (bares de especialidad o notables), la guía ofrece información valiosa sobre cada lugar: además del mapa y fotos, una descripción de las especialidades de la casa (por ejemplo, el espresso o los filtrados) y las amenidades que hacen de un lugar… el tercer lugar: si tiene wifi, si ofrece programas de membresía o si dicta cursos sobre café porque cada vez hay más porteños que quieren especializarse en la noble bebida.

Encontrá más notas similares en
Ronda de cafeterías

Reporte cafetero desde la metrópoli

08 May 2017
Nico Artusi en Bianchi Kiosko Caffé, en Madrid.

En España, un lugar donde se toma un café casi tan malo como en la Argentina, de a poco se impone el grano de especialidad. En Madrid, pequeñas cuevas de café exprimen las bondades del espresso o los métodos filtrados, como Bianchi Kiosko Caffé, en pleno barrio de Malasaña, que ofrece un grano de Etiopía cultivado con proceso natural a 1.900 metros de altura (se dice que sabe a notas vinosas, almendras, vainilla y frutos rojos). En Barcelona, la corriente cafetera está más extendida pero, por casualidad, me topé con las finales del torneo de aeropress de Cataluña, donde casi ochenta baristas compiten por un lugar en el Mundial. En ambas ciudades, la sorpresa la dio el índice espresso: apenas 1 euro en promedio, unos 17 pesos de los nuestros por una tacita. Casi un regalo.

Tags
Encontrá más notas similares en
Crónicas de viaje

Leé el primer capítulo de #CuatroComidas

05 May 2017

Aperitivo

El cocinero de Ricardo II revisa la lista de las compras: 12 jabalíes, 14 bueyes, 50 cisnes, 120 ovejas, 150 gallos, 210 gansos, 400 conejos, 1.200 palomas y 11.000 huevos. En el año 1387, la cena es cosa seria. Del rey inglés podrá decirse que es un gobernante venal, que es alto, guapo e inteligente, que es menos belicoso que su padre y su abuelo o que es culto y refinado en todos los placeres cortesanos y ahí donde los historiadores no se pongan de acuerdo, mientras unos digan que está rematadamente loco y otros opinen que apenas padece un leve trastorno de personalidad, acaso la mayor locura de Ricardo II sea ignorar cada noche la advertencia que se repite desde tiempos inmemoriales: “Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo”.

En pleno ejercicio de sus caprichos reales, Ricardo II cena como un rey. Tal vez pueda pensarse que sus atroces pesadillas nocturnas, fuentes inagotables de madrugadas entregadas al terror entre las sábanas, se deban a una indigestión cotidiana. ¿Quién tiene el estómago lo suficientemente fuerte como para aguantar un festín preparado con 12 jabalíes y 11.000 huevos? La lista de las compras es verídica, como todos los datos de esta breve historia universal del desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena. Si William Shakespeare escribe una obra sobre el delirante Ricardo II (aunque se dedica menos a las cenas y más a sus dislates como monarca, a lo cual se debe buena parte de su pésima reputación póstuma), su contemporáneo Miguel de Cervantes Saavedra ya advierte sobre los peligros del atracón. “Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago”, recomienda Don Quijote a su escudero Sancho Panza como uno más de todos los consejos de cortesía caballeresca que regala aun cuando no se lo pidan. El refranero popular español también repite “por mucha cena, nunca noche buena” y, ante la insistencia en la frugalidad nocturna, me pregunto: ¿será cierto que los humanos siempre hemos comido tres o cuatro veces por día? La verdad es que no. Obsesionados con la digestión, los antiguos romanos sólo ingieren alimentos frugales al mediodía, aunque a esa comida la llaman “cena”, y varios siglos después las rutinas monásticas de la Edad Media popularizan el desayuno como una manera fiel de romper el ayuno religioso en las mañanas. En la muy señorial Inglaterra del siglo XVIII el té de las cinco brinda una ocupación para las tardes de las damas ociosas y recién con la invención de la luz artificial la cena se convierte en una costumbre de las noches. Ésta es una historia digna de ser contada.

(más…)

Encontrá más notas similares en
Cuatro comidas

#CuatroComidas, un libro para ser devorado

03 May 2017

La reseña de la revista Brando sobre el nuevo libro de Nicolás Artusi, nuestro sommelier de café.

 “A Nicolás Artusi le gusta el desayuno”. Así empieza la reseña de mi nuevo libro #CuatroComidas publicada en la revista Brando. Sigue el periodista Tomás Lynch: “Porque no solo es el momento para comer unas tostadas con queso y beber el primero de sus bien amados cafés: es el tiempo de leer los diarios en papel, escuchar la radio y programar, en el mapa mental de su día, las coordenadas necesarias para llevar adelante su trabajo”.

¿Y qué más? “‘El desayuno fue la piedra fundacional del libro -dice-. Desde la nutrición y la dietética moderna se defiende la idea de largar a los niños a las escuelas con una buena carga de alimento encima, adscribiendo a esa vieja frase que afirma que uno tiene que desayunar como un rey, almorzar con un príncipe y cenar como un mendigo’. Lo que hizo Artusi fue preguntarse por qué. O mejor, desde cuándo y en qué contexto esta práctica era habitual y, como todo hábito, a qué tipo de vida y de modo laboral era funcional. “Desayuno viene de ‘deshacer el ayuno’ y hay algo que viene del ayuno monástico de la Alta Edad Media. Casi todas las culturas a través de la historia coinciden en que es la comida insustituible. Y la vida laboral moderna, como consecuencia de la Revolución Industrial, afirmó está lógica. En los países anglosajones el desayuno es todo un imperio, fuente enorme de calorías. También es la comida más conservadora: por lo general elegimos lo mismo cada día para desayunar, tiene una lógica funcionalista, no guarda una lógica hedonista”.

Estén atentos: en unos días, y como un obsequio especial a los lectores de este blog, se publicará el primer capítulo de #CuatroComidas, breve historia universal del desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena.

Encontrá más notas similares en
Cuatro comidas

Una galleta que calienta el café

13 Abr 2017
La Coffee Cookie se pega a la base de la taza.

La solución definitiva para que no se te enfríe el café: parece una galleta pero es algo más. Se trata de un pequeño disco, similar a una ficha de casino, de color azul que se adhiere a la parte de abajo del vaso o la taza y que contiene una batería con la capacidad suficiente para alcanzar los 90 grados. Como tiene forma de galleta, sus creadores, Gabe Alba y Victoria Gregory, la bautizaron como Coffee Cookie y su idea es que se convierta en un producto comercial y termine en el bolsillo de todos los bebedores que consumen, sobre todo, café para llevar. Lo más novedoso es que no necesita estar enchufada a ningún aparato: funciona con una batería que se recarga todos los días. Y, como nadie quiere un café caliente indefinidamente, asegura quince minutos de calor continuo para conservar la bebida con la temperatura perfecta.

Encontrá más notas similares en
Ideotas

El test del cafetero exquisito

10 Abr 2017

¿Sos un snob del café? El sitio Mr. Porter elaboró un pequeño test para identificar a aquellos fanáticos del café de especialidad. A saber. Tenés una estación de pour-over sobre tu escritorio: la máquina de café del pasillo es una mala palabra pero también las cafeteras express porque lo que se impone ahora es el filtrado sin motores ni enchufes. No te dejás ver en una cadena de cafeterías: apoyás con tu dinero las cuevas independientes que ofrecen microlotes de granos. Tu pedido demora un tiempito: nada de pedir un café haciendo la letra C con los dedos porque las especificaciones hacen al experto. Necesitás un diccionario para describir tu café: el experto toma palabras del sommelier de vinos y usa términos raros como “descriptores” o “maridajes”. Sabés lo que significa “single estate”: las partidas de pequeñas fincas hacen la gran diferencia. Resultado del test: si tenés cinco respuestas afirmativas, sos un snob del café.

Encontrá más notas similares en
Business Class

Una ayudita para los estudiantes

04 Abr 2017

La marca portorriqueña de café Yaucono se saca un diez: ofrecerá café a los estudiantes en épocas de exámenes. Desde marzo hasta mayo, un móvil tuneado con la marca Mamá Inés Coffee Truck servirá cafés a los alumnos que rinden sus finales, como una manera de mantenerlos lúcidos sin drogas sintéticas, como las anfetaminas, que se consumen mucho antes de las pruebas. Adentro del móvil hay dos máquinas express y dos de cápsulas, atendidas por cuatro baristas: semejante banda cae por sorpresa en las universidades de todo el país caribeño para conjurar el estrés y, según dicen sus dueños, “dar un empujoncito a los alumnos para empezar su jornada”.

Encontrá más notas similares en
Ideotas

Hoy sale #CuatroComidas

03 Abr 2017

El día llegó: #CuatroComidas, mi nuevo libro, llega hoy a todas las librerías. “Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo”: la cultura popular asignó a cada comida un estatus social, pero… ¿es cierto que los humanos siempre hemos comido tres o cuatro veces por día? No. Obsesionados con la digestión, los antiguos romanos sólo ingerían alimentos frugales al mediodía (aunque lo llamaban “cena”) y, siglos después, las rutinas monásticas de la Edad Media popularizaron el desayuno como una manera fiel de romper el ayuno religioso. Recién con la invención de la luz artificial la cena se convirtió en una costumbre nocturna y en la muy púdica Inglaterra del siglo XVIII el “té de las cinco” brindó una ocupación para las damas ociosas. Organizado en cuatro grandes capítulos (Desayuno, Almuerzo, Merienda, Cena), el libro Cuatro comidas es un viaje a través del ritual social creado alrededor del alimento y se empacha de episodios curiosos, anécdotas desconocidas y personajes famosos e infames para contar la mayor aventura del hombre: sentarse a la mesa.

Encontrá más notas similares en
Cuatro comidas